La situación en el Hospital Municipal Teófilo Gautier, en Las Salinas, Barahona, es de esas que te dejan con la boca abierta y la ceja levantada, como decimos por aquí. A pesar de una jugosa inversión que superó los 39 millones de pesos dominicanos en su remozamiento y equipamiento en 2022, según una fuente con conocimiento directo del centro, persisten serias carencias hospitalarias que complican la vida de los pacientes y el personal. Se esperaba un salto de calidad, pero el ‘bluff’ parece grande y la verdad es que la gente del patio está ‘afligía’.
Una de las fallas más críticas que señala la fuente es la ausencia de una ambulancia propia. ¡Imagínate tú! En un pueblo como Las Salinas, y comunidades cercanas como Cristóbal, Angostura y Saladillo, donde la emergencia es el pan nuestro de cada día, depender del 9-1-1 o del CRUE para trasladar a un paciente en estado grave es un ‘bacalao’ que puede costar vidas. Además, la falta de un banco de sangre y de áreas especializadas para tuberculosis o inmunización es una ‘vaina’ que no se concibe en un centro que recibió tremenda inversión.
La distribución interna del hospital, asegún el reporte, también es un ‘lío’ que nadie entiende bien. Áreas esenciales como las curas se realizan en el mismo espacio de suturas dentro de la emergencia, cuando se había anunciado un área dedicada. ¿Y el quirófano? Uno solo, utilizado principalmente para cesáreas y obstetricia, dejando a un lado la cirugía general, lo que es un verdadero ‘chicharrón’ de organización que fuerza a mover el personal de un lado a otro y genera atrasos.
Ni hablar de los espacios compartidos entre departamentos administrativos: Planificación y el Plan Operativo Anual (POA) con Facturación; Administración junto a Contabilidad; y hasta Recursos Humanos metido en uno de los tres únicos consultorios disponibles. Esto demuestra que el remozamiento, aunque millonario, no contempló una verdadera solución a la necesidad de espacio, dejando al personal en una situación de ‘mangú con los dedos’ tratando de hacer su trabajo lo mejor posible.
El servicio de Rayos X, vital para diagnósticos rápidos, aunque posee el área y los equipos, según la fuente, sigue en “proceso de habilitación” cuatro años después de la inversión. El laboratorio, por su parte, aunque funciona, no cuenta con todas las pruebas y químicas necesarias para responder a la demanda. Esto significa que muchos pacientes, especialmente aquellos con accidentes de tránsito o infecciones complicadas, tienen que ser referidos a otros centros, como el Hospital Regional Universitario Jaime Mota en Barahona, añadiendo estrés y tiempo a situaciones que lo que requieren es agilidad.
La escasez de especialistas es otro ‘dolor de cabeza’ que la gente siente. El establecimiento opera mayormente con médicos generales, y aunque la dirección ha ‘bregado’ para conseguir ginecólogos, radiólogos, anestesiólogos y pediatras, la carencia es notoria. Esto limita gravemente la capacidad resolutiva del centro, obligando a traslados que a veces no son tan expeditos como uno quisiera, y dejando a las familias en un ‘aprieto’ buscando cómo resolver.
A pesar de este panorama, la fuente destaca el esfuerzo del personal y la dirección del hospital. ¡Ellos están ‘echándole el pleito’ con lo que tienen! Se mantienen los servicios de emergencia, farmacia, odontología, laboratorio y medicina familiar, y se asegura el abastecimiento de medicamentos esenciales. Es un ‘tigueraje’ loable, pero que no oculta la realidad de un centro que, con todo y la inversión de millones, sigue cojeando y necesita que le pongan el ‘banderín’ para que funcione como la gente se merece. La población de Las Salinas y sus alrededores espera que se resuelvan estos asuntos de una vez por todas.
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