El mundo de la música se ha quedado en un ‘shock’ tremendo con la noticia que nos llega desde España: la repentina muerte de Bruno Kramm, el teclista y miembro fundador del dúo alemán Das Ich. ¡Una verdadera ‘vaina’ que ha dejado a los fans con el corazón arrugado! Este reconocido músico falleció el sábado pasado en Granada, justo después de haber ofrecido un concierto con Stefan Ackermann en la sala Planta Baja, como parte de su esperado regreso a los escenarios de allá.
Asegún el reporte, cerca de la medianoche, los servicios de emergencia recibieron un viaje de llamadas alertando que una persona ‘se había desplomado y no reaccionaba’ dentro de la misma sala. La gente, de una vez, señaló que se trataba de un miembro del grupo que acababa de tocar. Los efectivos de la Policía Local, la Policía Nacional y los paramédicos del 061 se activaron, pero, al llegar, solo pudieron confirmar la triste noticia del fallecimiento del músico. ¡Una situación de lo más difícil para todos los presentes!
El diario ‘IDEAL’ publicó que el incidente ocurrió en el camerino del artista. Un testigo fue quien alertó a las autoridades, identificando al hombre desvanecido como el mismísimo teclista de Das Ich. Lo bueno, dentro de la tragedia, es que, según las fuentes policiales citadas por ‘IDEAL’, desde el principio se consideró que fue una muerte natural. Así que, no se abrió ninguna investigación adicional, evitando más ‘dimes y diretes’ sobre lo ocurrido.
Bruno Kramm, junto a Stefan Ackermann, había construido una carrera ‘bacana’ y bien sólida en la música electrónica, industrial y darkwave. ¡Un verdadero ‘duro’ en lo suyo! Ellos fundaron Das Ich en 1989 y, mira tú, a la banda se le considera una de las precursoras de la ‘Neue Deutsche Todeskunst’, un movimiento chulo que surgió en Alemania. Esta corriente mezclaba elementos de la música industrial con el darkwave y una estética teatral bien marcada, que era su sello personal. La propia sala Planta Baja los describía como referentes de esa vanguardia oscura, destacando su puesta en escena y su carácter performativo, ¡una ‘chercha’ total en el escenario!
La partida de un innovador como Kramm deja un vacío enorme en la escena musical gótica y electrónica. Por un viaje de años, Das Ich no solo fue una banda, sino un estandarte de una forma de expresión musical y visual que influenció a muchos. Su legado, con esa intensidad lírica y esos sonidos tan particulares, seguirá siendo un punto de referencia para las futuras generaciones que se atrevan a explorar los caminos más oscuros y experimentales de la música. Es un momento para que los fans de todo el mundo, incluyendo los de este ‘coro’ dominicano que aprecia la buena música, le den la despedida a este gran artista.
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