En el mundo tecnológico, donde la innovación avanza a la velocidad de la luz, Google se encuentra en medio de un ‘lío’ bastante peculiar. El gigante de Mountain View, cuya bonanza económica por más de dos décadas se ha cimentado en un sencillo pero efectivo modelo de negocio –el buscador clásico que ofrece enlaces y cobra por anuncios al hacer clic–, ahora ve cómo esa misma ‘gallina de los huevos de oro’ está financiando su futuro, un futuro que, irónicamente, amenaza con cambiar las reglas del juego de su negocio principal.
La aparición del ‘Modo IA’, impulsado por Gemini, ha revolucionado la manera en que los usuarios obtienen respuestas. En lugar de una lista de enlaces, el sistema brinda una contestación directa, lo que, según la noticia, les encanta a los usuarios. Sin embargo, este adelanto tecnológico trae consigo una preocupación palpable para la empresa: menos clics en los enlaces, y por ende, menos ingresos publicitarios. Este es el verdadero quid de la ‘vaina’, la monetización se ve afectada justo cuando Google necesita un viaje de recursos para sustentar su infraestructura de Inteligencia Artificial.
Las cuentas del tercer trimestre de 2026 de Alphabet, la casa matriz de Google, revelan la magnitud de este desafío. La facturación alcanzó los 127.577 millones de dólares, de los cuales una buena tajada, unos 63.350 millones, provino directamente del negocio de búsqueda. Aunque esta cifra representa casi la mitad del total y un crecimiento del 12% en el trimestre, es un paso por debajo de los crecimientos del 19% y 17% registrados en los dos trimestres anteriores, según el reporte.
Mientras el negocio tradicional de búsqueda sigue siendo un ‘palo’, la inversión en la infraestructura y desarrollo de la IA está devorando capital a un ritmo impresionante. El informe financiero mostró un gasto de 51.355 millones de dólares en equipos e instalaciones en solo tres meses, superando los 42.290 millones generados por su actividad operativa. La división de servicios, sostenida principalmente por la publicidad, fue la que mantuvo la guagua andando, generando 39.157 millones de beneficio operativo, más del triple que su división de Cloud.
Philipp Schindler, director comercial, admitió en una llamada con accionistas que, aunque las consultas en el Modo IA crecen a un ritmo acelerado, el impacto en la monetización es innegable. La noticia destaca su afirmación de que el ‘fuerte crecimiento de las consultas en el Modo IA tuvo un impacto debido a la menor monetización que estábamos viendo en este modo’. Un analista de la industria, según Search Engine Journal, apuntó que Schindler no detalló la caída exacta, pero la tesis es clara: sin enlaces que hagan pasar por caja, el modelo de pago por clic se desmorona.
Un estudio del Pew Research Center, aunque Google ha puesto en duda su metodología, sirve de termómetro para esta situación. Asegún el estudio, cuando aparece un resumen generado por IA, solo el 8% de los usuarios hace clic en los enlaces de referencia, un contraste notable con el 15% cuando dicho resumen no está presente. Si este patrón se mantiene, el modelo de negocio publicitario tradicional de Google podría estar en un ‘aprieto’ bien grande.
Ante este panorama, la solución que parece haber encontrado Google es integrar más anuncios directamente dentro de las respuestas generadas por la IA. La empresa ha expandido esta estrategia a diez países más, y se espera que llegue a mercados importantes como el Reino Unido, Brasil y México en el cuarto trimestre. Según datos internos de Google en EE.UU. que comparte la noticia, los clics en productos patrocinados y orgánicos ya están mostrando una tendencia a la par.
Sundar Pichai, CEO de Alphabet, ha defendido la estrategia de la compañía, afirmando que se enfocan primero en ‘crear la mejor experiencia de usuario en la búsqueda, seguida de la monetización’. Una táctica que, según la noticia, recuerda a la que aplicaron con el móvil hace una década. Por ahora, el buscador de siempre, nuestro fiel ‘buscador clásico’, es quien sigue poniendo el dinero para financiar la ambiciosa y costosísima travesía de Google en el mundo de la Inteligencia Artificial.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




