¡Ay, qué vaina! Santo Domingo Norte amaneció con un brete eléctrico que tiene a un viaje de sectores en penumbra. Edeeste confirmó que una avería en el circuito DAJA06 dejó sin el servicio a residenciales y barrios completos, provocando el ya conocido y tedioso apagón en SDN. La situación, que ha generado un coro de quejas en las redes sociales y en las calles, es de esas que te descuadra el día desde que te levantas, dejando a miles de ciudadanos a la buena de Dios con la nevera apagada y el abanico estático, ¡un calor del diablo!
Este tipo de inconvenientes no son nuevos en nuestro patio, donde la estabilidad del servicio eléctrico ha sido un dolor de cabeza crónico por décadas. Aunque se han hecho esfuerzos por mejorar la infraestructura y la capacidad de generación, las “bajadas de luz” y los apagones sorpresivos siguen siendo el pan nuestro de cada día para muchos. La empresa Edeeste, como parte del entramado de distribución, se enfrenta constantemente al desafío de una red envejecida en algunas zonas y al crecimiento desorganizado, lo que complica el mantenimiento y la respuesta rápida ante fallas como la de hoy.
El impacto de esta situación en Santo Domingo Norte es más que solo la incomodidad de no tener luz. Piénsalo bien: el colmadero no puede mantener sus productos fríos, el salón de belleza pierde clientes porque no puede usar el blower, y los niños no pueden hacer sus tareas por la noche. Es un golpe directo a la economía del día a día, al tigueraje que se rebusca con su negocito. Además, la falta de alumbrado público durante la noche puede representar un riesgo para la seguridad ciudadana, un tema que siempre nos tiene con el Jesús en la boca en zonas populosas como las afectadas.
Los sectores mencionados, que van desde La Virgen hasta Majorie, pasando por Haras Nacionales y Villa Carmela, representan una porción significativa de la población de SDN. La promesa de Edeeste de que sus técnicos están trabajando “en el menor tiempo posible” es lo único que mantiene la esperanza, pero la gente está harta de que se repitan estas situaciones. A veces, la rapidez no es suficiente cuando se vive la misma historia una y otra vez, y la paciencia del dominicano, aunque grande, tiene su límite.
La historia del sector eléctrico dominicano es larga y compleja, marcada por privatizaciones fallidas, subsidios millonarios y una demanda creciente. Los avances en generación con plantas más eficientes han sido notables, pero el “último tramo”, el de la distribución, sigue siendo el talón de Aquiles. Los ciudadanos merecemos un servicio eléctrico que esté de lo más bien, que no nos deje en la oscuridad a cada ratico, porque la luz no es un lujo, ¡es una necesidad básica para que el país eche pa’lante!
Esperamos que Edeeste resuelva esta vaina de una vez por todas y que esta situación sirva para revisar los planes de mantenimiento preventivo. Porque, al final del día, lo que queremos es que la luz no se nos vaya y que podamos seguir con nuestro corre-corre sin interrupciones. ¡Ya está bueno de chercha con esto de los apagones!
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