¡Santo Domingo, mi gente, la cosa está que pica! Otra vez, la ciudad primada se ha visto con un viaje de agua por las lluvias intensas, dejando a más de uno con el Jesús en la boca. Las autoridades, pilas, han tenido que restringir el tránsito en puntos neurálgicos, esos donde uno siempre se apiña en un ‘tapón’, como la 27 de Febrero con José Martí, o por la Autopista Duarte con la Monumental. Hasta el Puente Flotante está con un acceso limitado, lo que complica la vida del ‘tigueraje’ que anda en la calle resolviendo.
Estas inundaciones recurrentes en nuestra capital no son una vaina de ahora. Históricamente, sectores de Santo Domingo han batallado con sistemas de drenaje pluvial obsoletos e insuficientes para el crecimiento urbano desmedido. La Avenida Dr. Defilló, en su tramo con la John F. Kennedy, y la calle Francisco Carías Lavander son ejemplos claros de cómo el diseño original de la ciudad se ha visto rebasado por el ‘asfalto’ y la falta de inversión en infraestructuras adecuadas. La verdad es que cada aguacero fuerte destapa esta cruda realidad y nos recuerda que hay mucho por hacer.
El impacto de estos aguaceros va más allá de un simple ‘tapón’. El ‘coro’ de la ciudad se frena; los comerciantes pierden ventas, la gente llega tarde a sus trabajos, y las ‘guaguas’ se ven en apuros, obligando a muchos a hacer malabares para llegar a casa. Es un verdadero dolor de cabeza que afecta la economía del día a día y el estado de ánimo de la población. Las brigadas de la Alcaldía del Distrito Nacional y el Ministerio de Obras Públicas siempre salen a la calle, pero la solución definitiva parece ser una carrera de larga distancia.
Las alertas de la Oficina Nacional de Meteorología (ONAMET) y las recomendaciones del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) son cruciales en estos momentos. No es solo la DIGESETT dirigiendo el tránsito, sino un esfuerzo conjunto para mantener a la población informada y segura. Se exhorta a los conductores a ser prudentes, evitar las zonas más afectadas y usar las rutas alternas que se van comunicando por los medios. La prevención es la mejor ‘chercha’ en estas situaciones, para que la desgracia no coja a nadie desprevenido.
Asegún los expertos y la propia experiencia del dominicano, la clave para mitigar estas inundaciones está en una planificación urbana más resiliente y en proyectos de infraestructura a gran escala, no solo parches temporales. Hablamos de construir más y mejores colectores pluviales, dragar cañadas y concientizar a la ciudadanía sobre no arrojar basura en las calles, una práctica que tapa los imbornales y agrava la situación. La resiliencia urbana no es un lujo, sino una necesidad imperiosa para que Santo Domingo pueda seguir creciendo sin que cada aguacero sea una amenaza.
Así que, mi gente, mientras las autoridades siguen en la faena, lo más inteligente es mantenerse informado y, si no es una emergencia, quedarse en casa. Es un momento para la prudencia y la solidaridad entre vecinos. Hay que cuidarse mucho en la calle, que la cosa está ‘caliente’ con tanta agua. ¡Mucha atención a los boletines oficiales y a las recomendaciones, que al final del día, nuestra seguridad es lo más ‘jevi’!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




