¡Ay, Dios mío, la ‘vaina’ que se ha armado con un video que anda rodando por ahí! Imagínate que un ‘tigueraje’ de gente se grabó en alta mar capturando un pez loro, una especie que está en veda total y permanente aquí en República Dominicana. Es una clara violación a la ley, y la gente en el patio está que echa chispas porque el pez loro es más que un simple pescado; es una pieza clave, un verdadero ‘bacano’ de nuestros arrecifes de coral.
El ‘relajo’ con el pez loro no es de ahora. Este animalito es vital porque se come las algas que crecen en los corales, limpiándolos y permitiendo que respiren y crezcan. Además, ¿sabías que la arena blanca de nuestras playas paradisíacas, esa que tanto nos gusta y atrae turistas, en gran parte la produce el pez loro al excretar el coral digerido? Sí, es así. Por eso, su protección no es una ‘chercha’, es un asunto de seguridad nacional y de economía para el país. Cuando hablamos de veda, no es para molestar a nadie, sino para asegurar el futuro de nuestro ecosistema marino.
La Ley 64-00 de Medio Ambiente y Recursos Naturales, junto a las resoluciones del Ministerio de Medio Ambiente, son claras como el agua de Juan Dolio: la pesca, comercialización y hasta el simple tener un pez loro es un delito que conlleva sanciones, desde multas pesadas hasta penas de prisión. No podemos hacernos los ‘ciegos’ ni los ‘desentendidos’ con estas regulaciones. La comunidad, a través de las redes sociales y otros medios, ha hecho un ‘coro’ tremendo exigiendo que las autoridades metan mano fuerte con los responsables de este descaro. No es solo un asunto de la ley, sino de conciencia ciudadana y de respeto por lo nuestro.
Este incidente nos recuerda que la vigilancia ciudadana es fundamental. Mucha gente se pregunta, ‘¿y dónde están los guardacostas?’ o ‘¿por qué no se actúa de una vez?’. La verdad es que todos tenemos un rol en proteger nuestros recursos. Desde denunciar estas ‘vainas’ hasta educar a los más jóvenes sobre la importancia de la conservación marina. No podemos permitir que unos pocos ‘vivos’ pongan en riesgo el futuro de nuestros mares, que son fuente de vida, de alimento y de ingresos para un viaje de familias dominicanas.
La República Dominicana tiene una biodiversidad marina impresionante, somos un paraíso, ‘klk’. Pero si no cuidamos lo que tenemos, ese paraíso se nos va de las manos. La captura ilegal de especies protegidas, como el pez loro, erosiona lentamente la salud de nuestros arrecifes, afecta la calidad de nuestras playas y, al final del día, le pasa factura al turismo, que es uno de los principales motores de nuestra economía. Es hora de que el ‘tigueraje’ que no respeta la ley entienda que hay consecuencias y que la mayoría de los dominicanos estamos claros en que hay que proteger lo nuestro.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales tiene el ‘brete’ de investigar a fondo este caso y sentar un precedente. No basta con lamentarse, hay que actuar con determinación para que esto no se repita. La transparencia en la aplicación de las sanciones es crucial para generar confianza y disuadir a futuros infractores. Es un llamado a la acción para que se demuestre que, en nuestro país, las leyes ambientales están de lo más bien y se hacen respetar.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




