La comunidad empresarial dominicana se despide de Alfonso ‘Alfy’ Fanjul, copropietario y presidente de Central Romana Corporation por décadas. La empresa, de una vez, lamentó su partida, destacando su visión y trayectoria ‘indeleble’. Se fue un ‘peso pesado’, dejando un vacío, pero también un legado que trasciende.
Con la marcha de Alfonso Fanjul, la República Dominicana y la región pierden a un empresario clave. Su visión estratégica y compromiso con la excelencia impulsaron Central Romana y robustecieron el sector agroindustrial del país. Fue un pilar fundamental para el desarrollo y modernización económica nacional.
El legado de Fanjul, según la comunicación, pervive en las instituciones que consolidó y en el liderazgo ejercido por más de cuatro décadas. La Junta de Directores extendió condolencias a su familia directa —esposa, hijos, nietos y hermanos— y a los miles de colaboradores. Un ‘vainazo’ fuerte para quienes valoraron su integridad y vocación de servicio.
Nacido en Cuba, ‘Alfy’ Fanjul venía de una familia con profunda tradición azucarera. Tras establecerse en EE. UU., fue crucial, junto a su hermano José ‘Pepe’ Fanjul, en la creación de uno de los mayores grupos azucareros globales, con operaciones desde la agricultura hasta la refinación en Norteamérica y el Caribe. Una trayectoria impresionante, ¿verdad?
Desde 1984, ambos hermanos lideraron una ‘transformación’ en Central Romana. Su expansión, modernización y diversificación consolidaron la empresa como principal productor de azúcar en República Dominicana y una de las corporaciones privadas de mayor peso en la región. La ‘vaina’ se puso de lo más bien con esa visión, marcando un antes y un después.
Durante su gestión de más de cuarenta años, Fanjul impulsó un ‘viaje de’ inversiones clave: turismo, marinas, desarrollo inmobiliario, zonas francas, infraestructura aeroportuaria y portuaria, y servicios de salud. Su foco siempre fue la generación de empleos, innovación, sostenibilidad y, algo muy ‘chulo’, el desarrollo de las comunidades donde Central Romana opera. ¡Un verdadero ejemplo de cómo echar un país p’alante!
Su partida es una pérdida significativa para el empresariado dominicano y para quienes compartieron con él. Su visión, capacidad de innovar y compromiso social son un testimonio grabado en la historia. Se nos fue un ‘tigere’ de verdad, de esos que dejan una huella imborrable en la nación.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



