El Ministerio de Salud, a través de la Dirección de Habilitación de Establecimientos de Servicios de Salud, le ha caído encima de una vez al Centro de Cirugía Estética y Reconstructiva Diosa Los Jardines, S.R.L. en Santiago, ordenando su cierre definitivo. ¡Qué vaina! Esta decisión contundente por parte de las autoridades de Salud Pública es una medida drástica frente a irregularidades reincidentes, poniendo en jaque la vida de los pacientes. Es un recordatorio de que operar un centro de salud no es cosa de juego ni de improvisar ‘a la trágala’.
La gota que rebasó la copa fue el lamentable fallecimiento de Geraldín Hernández, una joven de 32 años, quien el 26 de marzo de este año perdió la vida mientras se realizaba un procedimiento estético en dicho centro. Este suceso, que nos dejó a todos con el ‘corazón encogío’, destapó que el centro no contaba con la debida autorización para realizar procedimientos quirúrgicos, ni con la habilitación necesaria. En un país donde la estética está ‘en alta’, esto subraya la importancia de la supervisión rigurosa.
Las investigaciones detallaron un ‘viaje’ de faltas graves y recurrentes. El centro operaba sin la debida autorización para procedimientos quirúrgicos y, para colmo, había realizado modificaciones de infraestructura sin permiso. La Ley No. 42-01, General de Salud, es clara y establece requisitos estrictos para proteger al paciente. Pero parece que algunos ‘tigueres’ en este sector creen que pueden salirse con la suya y ‘brechar’ las normas, poniendo en riesgo la integridad de las personas por la ‘búsqueda’ del dinero fácil.
La historia de este establecimiento es un cuento de nunca acabar con las violaciones. A raíz de una denuncia en agosto de 2024, la Dirección de Habilitación ya había identificado un sinnúmero de irregularidades. En marzo de 2025, incluso se les ordenó un cierre temporal de 45 días para que corrigieran sus fallas, pero ¡nananina!, una inspección posterior confirmó que seguían ‘en la luna’ con los requisitos mínimos y los planos aprobados. Eso demuestra un ‘descaro’ total y poco interés en cumplir con lo establecido por las autoridades sanitarias.
A pesar de presentar planos corregidos y obtener una certificación de no objeción en julio de 2025, e incluso firmar un Acta de Acuerdo en agosto donde declaraban estar aún en remodelación y sin ofrecer servicios, la realidad fue otra. Solicitar un cambio de nombre en marzo de 2026, estando el centro en pleno proceso de investigación y sin habilitación completa, fue una ‘chercha’ de mal gusto. La muerte de Geraldín ocurrió precisamente en este período gris, demostrando que los papeles no se correspondían con la operación real del centro.
Esta acción del Ministerio de Salud no es solo el cierre de un centro, es un mensaje claro para todo el sector de la estética en el país: no se va a permitir que se juegue con la vida de nadie. Es fundamental que la población exija que los centros donde se realicen procedimientos estéticos estén debidamente habilitados y cumplan con todos los protocolos. Es hora de que el ‘tigueraje’ de los negocios ‘chuecos’ entienda que Salud Pública está ‘en la calle’ y vigilante, protegiendo el bienestar de la gente. Aquí se busca calidad y seguridad, no solo ‘cuartos’.
El cierre definitivo de Diosa Los Jardines busca sentar un precedente y garantizar que la reincidencia en el incumplimiento de la ley sea cosa del pasado. Es un paso vital para fortalecer la confianza pública en los servicios de salud y recordar que la responsabilidad médica es sagrada. Los dominicanos merecen centros que operen con transparencia, ética y, sobre todo, con el respeto que la vida humana demanda. Este caso es un ‘sape’ para que se pongan las pilas y todo el mundo se ajuste a la ley.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




