En el panorama de la medicina dominicana, hay innovaciones que nos dejan con la boca abierta, demostrando que aquí también tenemos gente echando pa’ lante en serio. Una de esas maravillas es la Cirugía cerebral despierta, conocida internacionalmente como awake surgery. Este procedimiento neuroquirúrgico es de una complejidad brutal, pero a la vez, está brindando resultados que son una esperanza para un viaje de pacientes que antes quizás no tenían opciones tan chulas. Se trata de operar tumores cerebrales mientras el paciente está completamente consciente y colaborando activamente con el equipo médico. ¡Imagínate tú!
El doctor Issael Ramírez, un neurocirujano oncólogo de pura cepa, ha sido una figura clave en el desarrollo y la implementación de esta técnica en nuestro país. Con más de un centenar de procedimientos de este tipo a sus espaldas, el Dr. Ramírez nos cuenta que, aunque la técnica como tal lleva cerca de una década practicándose aquí, los avances tecnológicos de los últimos años la han acercado más a nuestra gente, haciendo que este tipo de intervenciones sea cada vez más seguro y accesible. “Es una cirugía técnicamente muy compleja, pero, a la vez, de las que mejores resultados tienen”, asegura con una sonrisa que denota el compromiso con su vocación.
Pero, ¿por qué diablos se hace una cirugía con el paciente despierto? No es para gastar chercha, mi gente. La razón es bien seria y fundamental. Este tipo de intervención se reserva para esos tumores, los gliomas, que están ubicados en zonas del cerebro que controlan funciones vitales como el habla, el movimiento o la capacidad de comprender. Si se hiciera con anestesia general, el cirujano no podría saber en tiempo real si está afectando una de estas áreas críticas. Al tener al paciente despierto y conversando, los médicos pueden monitorear esas funciones y evitar daños permanentes. Esto es una jugada maestra, la verdad.
Durante la operación, el paciente solo recibe anestesia local en el cuero cabelludo. El cerebro, dicho sea de paso, no tiene receptores del dolor, ¡así que no se siente ná de eso! El paciente está ahí, echando un cuento, quizás hablando de su familia, o hasta cantando si es que toca algún instrumento o le gusta el canto. El equipo médico le va pidiendo que haga tareas sencillas: contar para atrás, identificar imágenes, mover una mano. Si en algún momento, el paciente dice “oiga, doctor, como que no puedo hablar bien” o “siento la mano un poco débil”, de una vez, el cirujano sabe que está muy cerca de una zona delicada y puede ajustar su approach. “Permite que uno pueda evaluar en vivo y evitar cualquier daño”, explica el Dr. Ramírez, destacando la importancia de esta interacción constante.
El proceso es meticuloso. Mientras el neurocirujano trabaja en la extracción del tumor, va estimulando distintas áreas del cerebro con pequeñas corrientes eléctricas. Esto le permite crear un “mapa” funcional en tiempo real, identificando la cercanía a esas áreas críticas. “Yo puedo estimular y saber si estoy a un milímetro, a cinco o diez milímetros de un área sensible”, detalla el experto, resaltando la precisión que se logra con esta metodología. Es como tener un GPS súper avanzado para el cerebro, un palo.
La extracción del tumor se realiza mediante aspiración y coagulación progresiva. El Dr. Ramírez, quien se formó por diez años en Israel y Australia, trae consigo un conocimiento y una experiencia de calibre mundial. La incisión no suele ser excesivamente grande, y el tiempo de la cirugía depende del tamaño del glioma. “Uno aspira el tumor, lo coagula varias veces mediante aspiración, coagulación, uno va sacando el tumor y al mismo tiempo cuando saca el tumor, uno va electrizando con pequeños golpecitos de corriente debajo de miliamperes”.
Los beneficios de esta técnica son un viaje. Primero y principal, se logra extraer una mayor cantidad de tumor. “Mientras más tumor uno saca, mejor le va al paciente”, explica el doctor. Además, se reduce el tiempo de hospitalización y, quizás lo más importante, se disminuyen significativamente los riesgos de déficits neurológicos que podrían dejar al paciente con problemas para hablar, moverse o realizar actividades cotidianas. Evitar la anestesia general también es un plus, especialmente para pacientes con otras condiciones de salud.
Recientemente, el Dr. Ramírez lideró un equipo, junto a los doctores Aniel Gómez (32) y Francisco Estrella (36), que intervino a un paciente de 60 años en el Centro Médico Vista del Jardín. Este paciente tenía una condición cardíaca que lo hacía un candidato de alto riesgo para la anestesia general. La cirugía despierta no fue solo una opción, fue la opción más segura y de lo más bien para él. El tumor comprometía un área que controlaba el lado derecho del cuerpo, pero gracias a esta técnica, “uno en vivo, uno protegió esa área para que él pueda mover su cuerpo, para que pueda caminar, para que pueda jugar”, explica el doctor. El paciente, gracias a Dios, ya fue dado de alta y “está en su casa hace rato”, viviendo su vida de forma normal. ¡Esa es la meta!
La vuelta del Dr. Ramírez al país hace unos 14 meses, después de una década de formación y práctica en el extranjero, tiene un propósito claro: “A mí me gusta ayudar a las personas, a mí me gusta ofrecerles todas estas cosas”. Es un compromiso con su tierra y con la Salud Pública de los dominicanos. Sin embargo, no todo es color de rosa. Aún hay desafíos por delante.
Uno de los más importantes es la falta de estadísticas consolidadas sobre la incidencia de tumores cerebrales en el país. “En el país no tenemos muchos datos de la incidencia de tumores cerebrales, es algo que estamos trabajando en eso”, señala Ramírez. Aún así, advierte que entre un 20 % y un 30 % de los pacientes con cáncer en otras partes del cuerpo pueden desarrollar metástasis cerebrales, y que la incidencia general “sobrepasa el 5 % fácilmente”.
El mensaje del doctor es claro y esperanzador: “Existe la neurología en el país, estamos aquí y hay técnicas que uno puede utilizar para ayudarlos a tener el mejor resultado, como por ejemplo, esta del paciente despierto. Y no tiene que ser conmigo… Yo lo que quiero es que al paciente le vaya bien y que se realice el procedimiento”. Esta mentalidad de servicio y de pensar en el bienestar colectivo es lo que hace la diferencia.
Actualmente, están bregando en la recopilación de toda la documentación necesaria para enviarla a las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS), incluyendo a Senasa, con el objetivo de que esta cirugía de vanguardia tenga cobertura en los seguros médicos. Esto es vital para que un viaje de gente pueda acceder a este procedimiento sin que sea un dolor de cabeza económico. Con iniciativas como esta, nuestro sistema de salud sigue creciendo y ofreciendo lo mejor a su gente.
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