¡Ay, mi gente! Por fin se acabó la espera, y la Ciudad Judicial de Santo Domingo Este (SDE) está operando a toda máquina, full, como decimos aquí. Este complejo monumental, que ha sido un tema de conversación por un buen tiempo, ya tiene todas sus dependencias funcionando, incluyendo las cruciales jurisdicciones para Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) y el Juzgado de Paz de la Primera Circunscripción. Esto, que se inició con una apertura progresiva el año pasado, ahora es una realidad completa, consolidándose de una vez por todas como la infraestructura judicial más grande y moderna de todo nuestro país. ¡Qué vaina más chula para la justicia dominicana!
Esta inauguración total no es poca cosa, klk. Es un paso gigante para el sistema de justicia dominicano, que busca ofrecer servicios dignos y eficientes a nuestros ciudadanos. Imagínense ustedes, los residentes de Santo Domingo Este, que ya no tendrán que echar un viaje lejos para buscar sus servicios judiciales. Ahora tienen todo cerquita, en esta impresionante Ciudad Judicial SDE, que promete una experiencia más fluida y organizada. Esto marca un antes y un después para el acceso a la justicia en la región este.
Históricamente, muchos de nuestros tribunales y juzgados aquí en la República Dominicana operaban en estructuras que, con el perdón de la palabra, dejaban mucho que desear. Edificios viejos, con espacios reducidos, a veces sin las condiciones adecuadas para el personal ni para los usuarios. Eso era un ‘arroz con mango’ que complicaba la vida de todo el mundo, desde el abogado hasta el ciudadano de a pie que iba a resolver un problema. Esta nueva Ciudad Judicial, en cambio, viene a cambiar ese panorama, ofreciendo instalaciones modernas, amplias y equipadas con la tecnología necesaria para agilizar los procesos y garantizar un ambiente de trabajo y servicio decente.
El concepto detrás de estas ‘ciudades judiciales’ no es solo tener un edificio grande; es centralizar los servicios, mejorar la eficiencia y, sobre todo, dignificar la administración de justicia. Es darle un cariñito a la imagen que tenemos de la justicia y hacerla más accesible y amigable. Piensen en la cantidad de gente que se beneficia de esto: desde las familias que necesitan resolver asuntos de NNA, hasta los vecinos que van a un Juzgado de Paz. Esto es un ‘bacano’ para la comunidad, que ve cómo se invierte en algo tan fundamental como el derecho a la justicia.
Y la cosa no se queda ahí, mi gente. Aprovechando el momento, también se dio el banderazo de salida a los ‘Encuentros Regionales 2026’. ¡Qué coro más chulo! Estos encuentros son un espacio de diálogo con un viaje de sectores de la sociedad, que buscan comunicar, reconocer y consolidar alianzas estratégicas en todo el territorio nacional. La meta es fortalecer la legitimidad y el respaldo al ‘Plan Justicia del Futuro 2034’, una hoja de ruta a diez años para transformar nuestro sistema judicial. Imagínense ustedes, ¿klk con esto? Es involucrar a todo el mundo para construir la justicia que queremos.
El juez presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Henry Molina, lo dejó bien claro en su discurso: la justicia no es solo un asunto de jueces y abogados, no señor. Él la definió como ‘la columna que sostiene la democracia, la paz social, la estabilidad y la seguridad jurídica que permite invertir, emprender y convivir’. ¡Palabras sabias de un hombre con visión! Asegún él, este Plan Justicia del Futuro 2034 tiene que construirse desde la realidad de cada rincón del país, echando un ojo y escuchando a legisladores, autoridades municipales, empresarios y líderes comunitarios. Eso sí que es democracia participativa, ¡de verdad!
Hablando de futuro, el magistrado Molina también le dio una chercha al tema de la digitalización, que es otro palo que se está dando en el sistema judicial. Destacó los avances que hemos logrado en la transformación digital. Por ejemplo, en materias Civil, Inmobiliaria, Laboral y Contencioso-administrativo, el 73% de los trámites en el Distrito Nacional ya son digitales. A nivel nacional, el promedio general ya va por un 56%. ¡Eso es un progreso jevi que agiliza la vaina un montón!
Pero no todo es color de rosa, hay sus desafíos. Molina reconoció que en materia penal, la digitalización todavía tiene su lío, con solo un 27% de los trámites digitalizados. ¿La razón? Pues, se necesita fortalecer la interoperabilidad entre el Ministerio Público y la Defensa Pública. Es como si la guagua de uno no se comunicara bien con la guagua del otro. Esto es crucial porque cuando los tigueres están metidos en un problema legal, la rapidez y eficiencia pueden hacer una gran diferencia. Hay que meterle el pecho a esa vaina para que la justicia penal no se quede atrás.
La digitalización de la justicia es una bendición, mi gente. Reduce el papeleo, acelera los procesos, minimiza las posibilidades de corrupción y, en fin, hace que todo sea más transparente y accesible. Es pasar de las pilas de expedientes en papel a un sistema moderno donde la información fluye de una vez. Esto nos acerca a un sistema judicial que está a la altura de los tiempos, que responde a las necesidades de un país que se mueve rápido y que quiere ver la justicia operar sin contratiempos.
En resumen, la plena operatividad de la Ciudad Judicial SDE, junto con el lanzamiento de los Encuentros Regionales y los avances en digitalización, nos muestra un Poder Judicial que está en ‘la loma’, poniéndole el corazón para modernizarse y acercarse más a la gente. Es una señal clara de que se está trabajando para construir una justicia más fuerte, más transparente y más cercana a los dominicanos. ¡Así es que se hace la vaina, con compromiso y visión de futuro!
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