¡Klk, gente! Aquí estamos una vez más para darle pa’lante a un tema que nos toca el alma como dominicanos. La Oficina Nacional de Estadística (ONE), en un coro con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ha soltado unos datos de la ENHOGAR-MICS 2025 que nos tienen con la boca abierta. Resulta que un 12.1 % de las madres, padres o cuidadores de nuestros muchachos, entre 1 y 14 años, ¡considera que el castigo físico es necesario para criarlos o educarlos! O sea, casi una de cada ocho personas que están al frente de la niñez ve esta vaina como algo normal, según el reporte.
Estos resultados, dados a conocer en el Día Nacional de los Derechos de la Niñez, prenden las alarmas de una vez. A pesar de que la gente declara que no lo ve necesario, el 54.9 % de los niños y niñas en ese mismo rango de edad experimentó algún método violento de disciplina el mes antes de la entrevista. Esto se pone más jevi entre los de 3 a 4 años, llegando a un alarmante 61.4 %. La data también muestra que el 37.9 % de los chiquitos sufrió castigo físico y un 43.0 % agresión psicológica, con un 2.5 % de castigo físico severo. Solo un 31.2 % experimentó disciplina no violenta.
La diferencia entre lo que la gente dice y lo que realmente pasa es un “tigueraje” que UNICEF ha señalado como clave. Esta persistencia de la disciplina violenta está ligada a normas sociales, a cómo nos criaron a nosotros y, según el reporte, a la falta de familiaridad con alternativas no violentas para poner límites. Creencias como “a mí me criaron así” o “la letra con sangre entra” contribuyen a normalizar la violencia, confundiéndola con formas válidas de “corregir” la conducta de los muchachos.
De acuerdo a la información proporcionada, la evidencia internacional que ha recogido UNICEF es clara: la disciplina violenta no sirve y trae un viaje de consecuencias negativas, desde impactos inmediatos hasta los que se arrastran por mucho tiempo en el desarrollo y bienestar de nuestros niños. Carlos Carrera, quien figura como representante de UNICEF en República Dominicana, enfatizó el desafío de transformar la forma en que entendemos la autoridad y la disciplina en la familia, dejando atrás la idea de que el miedo es sinónimo de respeto.
Es crucial que se diseñen estrategias que no solo rechacen la violencia, sino que también le den herramientas concretas a las madres, padres y cuidadores. La idea es que aprendamos a poner límites, a acompañar a nuestros muchachos en su desarrollo, a fomentar la empatía y a resolver los conflictos sin caer en la agresión. Estas cifras de la ENHOGAR-MICS 2025 nos obligan a fortalecer las capacidades de nuestras familias y comunidades para que la disciplina sea sin violencia, pero con respeto y buen trato. Porque criar sin violencia no significa no poner reglas, ¡es ponerlas de una forma más chula y efectiva!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




