¡Klk, mi gente! Aquí en el patio siempre estamos al día con los temas que pican y se extienden, y esta vaina de las criptomonedas en Venezuela es un verdadero novelón que tiene a más de uno con la cabeza dando vueltas. Resulta que, a pesar del tremendo auge que han tenido los activos digitales en el país vecino, la Dirección de Impuestos (SENIAT) prácticamente ni los ha sentido en sus arcas. Según el experto Jan Domínguez, menos del 1% de la recaudación fiscal del 2025 provino de transacciones con estos instrumentos. ¡Un real dislate, si consideramos el volumen de chavos que se mueve en ese sector! Este panorama revela una brecha impresionante entre la realidad económica y lo que se refleja en los papeles del fisco, haciendo que la ‘Criptomonedas en Venezuela’ y su impacto fiscal sea una chercha.
Es que la verdad sea dicha, la economía venezolana ha tenido que buscar sus propios caminos ante un escenario complejo. El bitcoin y otras criptomonedas se han vuelto una solución para un viaje de gente, desde comerciantes hasta ciudadanos de a pie, para protegerse de la inflación galopante y la escasez de divisas. Informes de firmas como Chainalysis sugieren que, solo hasta junio de 2025, se movieron más de 44 mil millones de dólares en activos digitales, una cifra que, según Domínguez, hasta se triplicó en la segunda mitad del año. Imagínense, ¡ese tigueraje de la economía digital está bacano, pero el gobierno está como el dominicano que ‘no sabe ni klk’ con lo que le toca!
Pero ¿por qué esta vaina? Pues, según el especialista, gran parte del rollo se debe a un ‘subregistro contable’. Muchas empresas y negocios que aceptan criptoactivos, en vez de declararlos como tal, los registran como si fueran un diferencial cambiario, o sea, como una ganancia por fluctuación de moneda extranjera. Esto es como querer tapar el sol con un dedo, porque el activo digital tiene su propio tratamiento, pero la gente, con el ingenio que nos caracteriza en esta parte del mundo, siempre busca la forma de sortear los vericuetos. Este método oculta la naturaleza real de las operaciones, dejando al SENIAT sin saber si la ganancia es por el valor del activo o por la devaluación del bolívar.
Y si hablamos de cifras, la cosa se pone aún más interesante con la explosión del USD Tether (USDT). El 2025 fue el año del USDT en Venezuela, al punto de que esta stablecoin se volvió un ‘coro’ masivo para todo el mundo, gracias en parte a las liquidaciones de petróleo que se hacían con ella. Un viaje de capital fluyendo por ahí, pero que, cuando llegó la hora de la declaración de impuestos en marzo de 2026, simplemente no se vio reflejado. La gente parece que no contempló esas ganancias y pérdidas en los formularios oficiales, o si lo hicieron, ‘quizás tampoco lo llegaron a reflejar en el formulario DPJ 26’, como bien señala Domínguez. Una clara señal de que hay un hueco bien grande en el sistema.
Ante este panorama, el 2026 se perfila como un año de transición y de ponerse los pantalones para el SENIAT. La verdad es que la falta de fiscalización efectiva en el pasado se debía, en gran medida, a que sus funcionarios ‘no estaban en na’ con el tema de las criptomonedas, no sabían ‘ni por dónde cogerla’. Pero eso está cambiando, ya se está hablando de una ‘tarea pendiente’ para actualizar y educar a todo el personal, desde los coordinadores hasta los intendentes. Hay funcionarios que ya están recibiendo inducción en universidades sobre criptoactivos y economía digital, buscando entender la trazabilidad de estas monedas para poder aplicar auditorías más agresivas y efectivas en el futuro.
En resumen, lo que pasa en Venezuela con las criptomonedas y los impuestos es una muestra de lo rápido que avanza el mundo digital y lo lento que a veces va la burocracia. El Estado venezolano tiene que ponerse ‘de una vez’ con esta vaina si quiere capturar la riqueza que se está generando en la economía digital. Es un llamado de atención para que el SENIAT no solo se quede en la recaudación tradicional, sino que se ponga jevi y se adapte a los nuevos tiempos, asegurando que las transacciones con bitcoin y otras monedas digitales empiecen a tributar de manera transparente y como es debido. ¡Ya es hora de ponerse al día con esta ‘vaina’ digital!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



