¡Ay, qué ‘vaina’! Los residentes de El Almirante, en Santo Domingo Este, están con el grito al cielo por un poste del tendido telefónico que está más ‘cojo’ que una silla vieja y amenaza con caerse en cualquier momento. Aseguún el reporte, la estructura se mantiene de milagro, guindando solo por los cables, y esto es un peligro latente para todo el ‘tigueraje’ que transita por la calle 7ma esquina Bartolomé Frechi, justo donde la gente compra su agua. La gente no entiende ‘klk’ con la lentitud para resolver una situación que podría terminar en un relajo de proporciones.
Este escenario no es para cogerlo ‘a chercha’, mi gente. Imagínense el peso de esos cables, que no son solo de teléfono, sino que a menudo cargan hasta fibra óptica y a veces están ‘entrompados’ con los eléctricos. Si esa estructura se desploma, no solo puede provocar un apagón en el servicio de comunicaciones, sino que el golpe podría dañar guaguas, propiedades o, peor aún, herir a cualquiera que pase por ahí. La historia dominicana está llena de ejemplos donde la negligencia en el mantenimiento de infraestructuras ha tenido consecuencias ‘jevi’ de lamentar, y es por eso que la comunidad exige que se actúe ‘de una vez’. Un poste El Almirante fracturado es una bomba de tiempo.
El meollo del asunto es que estas ‘vainas’ casi siempre recaen en la responsabilidad de las empresas de telecomunicaciones, dígase Claro, Altice, Viva, entre otras, o incluso Edeeste si hay cables eléctricos mezclados. La falta de inspecciones regulares o la tardanza en atender los reportes ciudadanos es ‘un viaje de’ irresponsabilidad. ¿Será que tienen que esperar a que ocurra una desgracia para ponerse las pilas? Es una pena que, con tantos recursos y tecnología, se deje a la intemperie una situación de riesgo tan evidente, poniendo en juego la seguridad de la gente de a pie.
La voz del pueblo, como la que alza ‘Somos Pueblo’, es fundamental en estos casos. Es el ‘pueblo que sabe dónde le aprieta el zapato’ quien ve y vive estos problemas a diario. Estas denuncias no son ‘de gratis’; son un clamor para que las autoridades municipales y las empresas competentes se monten en ‘la guagua’ de la responsabilidad y hagan su trabajo. Cuando la comunidad se une y denuncia, se crea la presión necesaria para que esas brigadas técnicas, que siempre llegan ‘medio a pasito’, se desplacen ‘a la carrera’ a asegurar el perímetro y ejecutar las reparaciones necesarias.
El Almirante, como muchos sectores de Santo Domingo Este, ha experimentado un crecimiento acelerado. Es un barrio ‘chulo’, lleno de vida y ‘coros’, pero con este desarrollo viene también la necesidad de una infraestructura robusta y bien mantenida. La desorganización urbana y la falta de un seguimiento riguroso a las instalaciones de servicio público son males que nos aquejan como sociedad. No es solo el poste de la calle 7ma; es un reflejo de un sistema que a veces se hace ‘el bacano’ con la seguridad y bienestar de sus ciudadanos. La prevención es la clave para no tener que lamentar, y los almirantinos esperan que no se les ignore.
La seguridad de nuestros barrios no puede ser negociable. Es imperativo que las empresas de telecomunicaciones y las autoridades locales tomen este llamado como una prioridad. No se puede permitir que una estructura tan vital para los servicios y tan peligrosa en su estado actual, siga siendo una amenaza. Es tiempo de actuar con diligencia y demostrar que la vida de los dominicanos está ‘por encima de to’. ¡Que no esperen a que la ‘cosa se ponga fea’!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




