¡Klk con la frontera! La provincia de Dajabón, ese pedacito de tierra que sirve de pulmón comercial y social para toda la zona norte del país, está de lo más activa con un esquema de vigilancia preventiva reforzada. Esta vaina se ha puesto jevi por la situación del lado haitiano, y las autoridades dominicanas, pilas como son, han metido el pie para asegurar que la paz y el orden, que tanto nos caracterizan, se mantengan firmes.
No es un secreto que Dajabón es un punto neurálgico para nuestra economía, especialmente con ese mercado binacional que es un relajo de gente y mercancías. Históricamente, esta provincia ha sido testigo de un constante ir y venir, una dinámica única que exige una atención especial. Las medidas actuales no son solo para tapar el sol con un dedo; son parte de una estrategia robusta para salvaguardar nuestro territorio y a nuestra gente de cualquier impacto negativo que pueda venir de la inestabilidad en el país vecino. El Gobierno dominicano no está cogiendo esa vaina a la ligera, te lo aseguro.
El Ejército, junto a los muchachos del Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza Terrestre (CESFRONT) y un viaje de organismos más, están desplegados de manera permanente. Tú los ves por todos los puntos estratégicos, en los accesos y por donde quiera que hay un flujo de personas, asegurándose de que el tigueraje de mal vivir no se cuele y que la cosa esté tranquila. Esta presencia constante no solo disuade, sino que también sirve de apoyo y confianza para los residentes y comerciantes que hacen su vida en la frontera.
La complejidad de la situación en Haití, marcada por la ingobernabilidad y el control de bandas criminales que han sumido a su población en una crisis humanitaria y de seguridad, obliga a la República Dominicana a extremar las precauciones. No se trata solo de proteger una línea divisoria; es una cuestión de soberanía nacional y de garantizar la estabilidad de un país que ha logrado un desarrollo económico considerable. La República Dominicana tiene una responsabilidad ineludible con su seguridad y con la de sus ciudadanos, y estas acciones son un reflejo de ello.
A pesar de todo el coro que se oye del otro lado, la vida en Dajabón sigue su curso normal. El comercio, los mercados, las bombas de gasolina y los bancos están funcionando al cien por ciento. La gente va y viene, trabajando y resolviendo, con la certeza de que tienen a sus autoridades de respaldo, cuidándoles la espalda. Es un contraste marcado con la difícil realidad haitiana, donde la escasez de combustible y la inseguridad limitan la movilidad y la producción, afectando gravemente el día a día de sus ciudadanos.
Este esfuerzo no es improvisado; responde a una política de Estado de resguardo integral de la frontera, fortaleciendo los protocolos de vigilancia con tecnología y más personal. La idea es no esperar a que la vaina se ponga peor para reaccionar, sino anticiparse y mantener un muro de contención sólido. El compromiso es con la paz y el progreso de la República Dominicana, asegurando que nuestra gente pueda seguir echando pa’lante sin sobresaltos.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



