Por : Alexander Olivence G.
Hoy, República Dominicana alza la voz para celebrar a quienes llevan la antorcha de la información en medio de la oscuridad: los periodistas. En el día nacional del periodista, no solo reconocemos su labor, sino que recordamos que sin su valentía, ética y compromiso, nuestra democracia se apagaría. Son los centinelas de la verdad en una era donde las fake news y los intereses oscuros intentan silenciar las voces incómodas.
Periodismo: Entre Balas, Teclados y Corazones
Ser periodista en el Caribe no es un título, es un acto de resistencia. Mientras en el artículo anterior hablábamos de la corrupción como un mal arraigado, hoy destacamos a quienes la desenmascaran: los reporteros que investigan desvíos de fondos públicos, los editores que priorizan la ética sobre el click fácil, y los fotógrafos que capturan realidades que muchos prefieren ignorar. Su trabajo no es solo informar; es defender la justicia con plumas y cámaras.
Ejemplos que inspiran:
– Crónicas en la calle : Cubrir protestas bajo gases lacrimógenos para mostrar abusos de poder.
– Investigaciones que sacuden : Revelar casos como *Odebrecht o redes de tráfico de influencias.
– Voces locales : Dar micrófono a comunidades olvidadas, desde los bateyes hasta los barrios marginados.
Cada titular, cada denuncia, es un golpe contra la impunidad.
“Sin libertad de expresión, no hay sociedad libre”
Las amenazas, los ataques digitales y las presiones políticas son pan de cada día para muchos comunicadores. Según el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), decenas de colegas han enfrentado demandas intimidatorias o campañas de desprestigio por hacer su trabajo. Aun así, persisten. ¿Por qué? Porque saben que “Callar ante la injusticia es traicionar al pueblo“.
El periodismo que necesitamos
En un mundo inundado de rumores, el periodismo ético es un salvavidas. Para fortalecerlo, urge:
1. Protección legal : Leyes que garanticen la seguridad de los comunicadores y castiguen a quienes los amenazan.
2. Educación mediática : Enseñar a las nuevas generaciones a discernir entre información y manipulación.
3. Apoyo ciudadano : Compartir sus trabajos, denunciar la censura y valorar el rigor sobre el sensacionalismo.
Gracias, pero no basta
Decir “gracias” hoy es necesario, pero insuficiente. Los periodistas merecen más que un día de reconocimiento: exigen respeto, recursos y, sobre todo, libertad para seguir alzando la voz. Como sociedad, debemos preguntarnos: ¿Estamos dispuestos a defenderlos como ellos nos defienden a nosotros?
El futuro se escribe con verdades
A pesar de los desafíos, hay motivos para la esperanza. Jóvenes reporteros combaten la desinformación con datos verificados, mujeres periodistas rompen techos de cristal con investigaciones audaces, y medios independientes crecen gracias a audiencias hambrientas de transparencia. Su lucha no es en vano: cada historia publicada siembra un país más justo.
Palabras finales
“Un buen periodista no es el que tiene todas las respuestas, sino el que se atreve a hacer las preguntas incómodas”. Hoy, honramos a esos valientes que, con tinta o pixels, escriben la historia que merecemos. ¡Feliz Día Nacional del Periodista!