¡Klk, gente! Aquí estamos, como siempre, para ponerle el ojo a las cosas que de verdad importan en nuestro país. Y es que, de buenas a primeras, la Policía Nacional tuvo que salir al frente, y de una vez, a desmentir una vaina que se estaba regando como pólvora en las redes sociales: supuestos saqueos en la sucursal de L&R Comercial, allá en Villa Mella, después de un incendio que se armó. ¡Un verdadero bochinche que no era más que un relajo!
La situación se puso tensa cuando comenzaron a circular videos y mensajes que daban a entender que el caos se había apoderado del lugar, con gente aprovechándose del siniestro para llevarse cosas. Pero ¡nananina! La institución del orden, con su alto mando al frente, aclaró la película. Asegún ellos, desde el mismo momento en que se reportó el fuego, efectivos policiales se apostaron en la zona, armando un cordón de seguridad que ni el diablo se metía. ¿Saqueos? ¡Qué va! Eso no pasó por ahí. La gente de la Policía, junto a los bomberos, estuvo metiendo mano para preservar las vidas y las propiedades, como tiene que ser.
Villa Mella, un sector con una actividad comercial vibrante y una pila de gente trabajadora, es un punto neurálgico en Santo Domingo Norte. L&R Comercial, por su lado, es una empresa conocida, que genera empleos y mueve la economía del área. Por eso, cuando algo así ocurre, la alarma es automática. Es normal que el dominicano, por su naturaleza solidaria y a veces por la tendencia al “tigueraje” de algunos, se preocupe por el orden y que la propiedad privada sea respetada, más aún en un momento tan vulnerable.
Los incendios en establecimientos comerciales son una realidad lamentable que, de vez en cuando, nos toca de cerca. Estos eventos no solo representan pérdidas materiales cuantiosas para los propietarios, sino que también pueden afectar el sustento de muchas familias que dependen de esos empleos. Además, suponen un desafío logístico importante para los cuerpos de emergencia, quienes deben actuar con celeridad y coordinación para controlar el fuego y evitar que se propague a otras edificaciones, lo que podría desatar una tragedia de proporciones mayores. La rapidez con la que los bomberos llegaron al lugar y la asistencia de la Policía fueron claves para que la vaina no se fuera de control.
En la era digital en la que vivimos, donde la información (y la desinformación) vuela más rápido que un motorista por la avenida, es crucial que la ciudadanía sepa diferenciar entre un chisme de esquina y un comunicado oficial. Las redes sociales, si bien son una herramienta jevi para mantenernos conectados, a veces se convierten en el caldo de cultivo perfecto para el “bochinche” y las noticias falsas. Difundir rumores sin confirmar no solo genera alarma innecesaria, sino que también puede desviar recursos vitales que deberían estar enfocados en la emergencia real. Es por eso que el llamado de la Policía a evitar el relajo y confiar en las fuentes oficiales es tan bacano.
La Policía reafirmó su compromiso con el orden público y la seguridad ciudadana, manteniendo un despliegue de agentes en la zona. Su presencia no es solo para “hacer coro” sino para apoyar las labores de los bomberos, garantizar que no haya pillaje y que la tranquilidad vuelva a la comunidad afectada de una vez. Ver a los altos oficiales en el terreno, metiéndole el pecho a la situación, le da una confianza pila a la gente, porque saben que no están solos y que “esa gente” está haciendo su vaina con seriedad.
Este incidente nos recuerda la importancia de tener planes de contingencia bien estructurados y de la rápida respuesta de nuestras instituciones. No es un secreto para nadie que la gestión de emergencias en un país como el nuestro presenta sus propios retos, desde la infraestructura hasta la educación ciudadana. Pero cada vez que se logra contener una situación como esta sin mayores percances para la ciudadanía y sin que se produzca el “tigueraje” que algunos esperaban, es una muestra de que estamos echando pa’ lante y mejorando nuestros protocolos.
Finalmente, es fundamental recalcar la responsabilidad individual de cada dominicano. Antes de compartir cualquier video o mensaje en WhatsApp o en cualquier otra plataforma, hay que detenerse un chin y pensar: ¿Es esto verdad? ¿Viene de una fuente confiable? ¿Estoy contribuyendo al “bochinche” o a la calma? La paz social se construye entre todos, y parte de eso es ser ciudadanos digitales responsables. La seguridad no es solo “cosa de la Policía”, es una vaina que nos involucra a todos.
Así que, mi gente, ya saben: lo del saqueo fue un “disparate”. La Policía estuvo ahí, con la gracia de Dios, para que el orden prevaleciera. Y eso, señores, es digno de aplaudir. ¡Sigamos apoyando a nuestras instituciones y confiando en la información verificada! Porque al final del día, todos queremos que nuestro país esté de lo más bien y que el progreso siga su curso.
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