¡Ay, mi gente! Nos llegó una vaina media fuerte desde la capital, y es que el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa (SNTP), filial Distrito Nacional, ha puesto el grito en el cielo por la manera en que agentes del Cuerpo Especializado para la Seguridad del Metro de Santo Domingo (Cesmet) trataron a un equipo del periódico Panorama. Aseguún, los periodistas estaban en plena faena, realizando una encuesta por las inmediaciones de la estación Pedro Mir, justo en la Kennedy con Lincoln, cuando el ‘tigueraje’ de seguridad les intentó impedir su labor. ¡Pero, klk con la prensa dominicana!
Este incidente no es un chiste ni una chercha; es una agresión directa a la libertad de expresión y al derecho de los ciudadanos a estar informados. La democracia de un país, de por sí, se cimienta en una prensa libre y vigilante, que pueda escudriñar sin miedo ni cortapisas. No es que uno quiera armar un zafarrancho, pero el SNTP, a través de su secretario general, Mario Antonio Lara Valdez, le ha caído atrás a la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret), exigiendo de una vez una respuesta clara para que estas situaciones no vuelvan a pasar. Es un asunto de respeto, de entender que cada quien tiene su rol en este patio.
Imagínense ustedes, ¿cómo es posible que en un país que se precia de ser democrático, los encargados de la seguridad intenten callar a quienes buscan la verdad y la opinión del pueblo? La labor del periodista no es solo sentarse a escribir; es estar en la calle, palpando la realidad, escuchando lo que la gente tiene que decir. Y cuando eso se obstaculiza, es un atropello que va más allá del reportero o el camarógrafo; es un ataque a la sociedad misma. Es vital que instituciones como la Opret comprendan que su deber no solo es asegurar el metro, sino también garantizar el ambiente para el ejercicio de las libertades fundamentales.
En el historial reciente de nuestra nación, hemos visto un viaje de situaciones donde la relación entre las autoridades y la prensa se pone tensa. El SNTP siempre ha estado ahí, al pie del cañón, respaldando a sus miembros ante cualquier dificultad. Es un gremio que entiende el peso de la información y la importancia de que el ‘cuarto poder’ funcione sin ataduras. Los agentes del Cesmet deberían estar claros de que la credibilidad de las instituciones públicas se gana también con transparencia y con la apertura a la fiscalización que solo una prensa libre puede ofrecer.
Esta situación nos llama a la reflexión sobre el respeto institucional. El Metro de Santo Domingo es una obra crucial para el desarrollo urbano, y el Cesmet cumple una función importante en su seguridad. Pero esa función no debe entrar en conflicto con la Constitución, que ampara la libertad de prensa. La Opret, como cabeza, debe inculcar en sus agentes la comprensión de que los medios de comunicación no son enemigos, sino aliados en la construcción de una sociedad más justa y transparente. No es solo un comunicado; es un llamado a que pongan los pies sobre la tierra y traten la labor periodística con el ‘bacano’ que se merece.
Es hora de que se fortalezcan los lazos de respeto y colaboración, no de que se pongan trabas a quienes buscan llevar la verdad a cada rincón del país. Desde el SNTP han sido enfáticos: estarán presentes ‘en cualquier situación difícil de cada uno de los periodistas, camarógrafos, fotógrafos y chóferes’. ¡Y así es que debe ser! Esperemos que la Opret tome cartas en el asunto y demuestre que el respeto a la libertad de prensa está de lo más bien en sus políticas.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



