¡Uff, mi gente! Hay una ‘vaina’ buena para celebrar en el patio. La joven dominicana Liranyi Alonso nos ha puesto a vibrar con una actuación de pura candela, asegurando la medalla de oro en la final de los 200 metros planos femeninos durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Este jueves, en el icónico Estadio Olímpico Félix Sánchez, Alonso paró el cronómetro en un impresionante 23.07 segundos, dejando claro que el atletismo dominicano tiene de dónde tirar y que el futuro es prometedor en la categoría de los 200 metros planos.
A sus 20 años, Liranyi Alonso demostró un ‘tigueraje’ y una madurez que se le ven a pocos, pues según la noticia, estuvo sembrada como favorita desde el inicio. Corriendo en el carril 7, la atleta exhibió una calma y un dominio que no le hicieron pestañear, finalizando 0.29 segundos por delante de la medallista de plata, Beyonce DeFreitas de las Islas Vírgenes Británicas, quien marcó 23.36. La venezolana Orangys Jiménez completó el podio con el bronce, registrando 23.43 en una batalla reñida por el tercer puesto.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe son, para nuestros atletas, un escalón fundamental en su carrera. Es aquí donde muchos se ‘curten’ y demuestran de qué están hechos, dándole ‘un palo’ a la nación con cada medalla. La República Dominicana tiene una historia chula en el atletismo regional y global, donde talentos han emergido de estas plataformas para luego representar al país en citas mayores. Estos juegos son una vitrina clave para el desarrollo deportivo y para mantener el ‘coro’ del deporte activo y vibrante en nuestra islita.
Sin embargo, la jornada tuvo un sabor agridulce. Aunque celebramos el oro de Liranyi, la noticia también resalta que la jamaicana Niesha Burgher, con un 23.48, y la cubana Yarima García, con un 23.49, estuvieron a nada del podio, en una final de foto finish. Y ni hablar de nuestra otra representante, Estrella De Aza, quien el día anterior había roto un récord de los juegos con un 22.69 en las semifinales, una verdadera ‘vaina’ histórica. Pero la presión es una ‘vaina’ seria y en la final, De Aza no pudo replicar ese rendimiento estelar, terminando sexta con 23.73 segundos, lo que demuestra la intensidad y la dificultad de mantenerse en la cima.
Es importante destacar que las condiciones de la pista no fueron las óptimas para romper marcas, ya que un fuerte viento en contra de -3.4 m/s afectó a todas las competidoras. Esto impidió que se vieran registros excepcionales en la final, manteniendo intacto el legendario récord mundial de 21.34 segundos establecido por Florence Griffith Joyner en Seúl allá por el 1988. Este factor externo igualó las condiciones, haciendo que la habilidad táctica y la serenidad fueran claves para la victoria.
Para la República Dominicana, la alegría por el oro de Liranyi Alonso es inmensa y nos llena de orgullo, viendo cómo una joven promesa se consagra. Al mismo tiempo, el desempeño de Estrella De Aza nos recuerda la montaña rusa que puede ser el deporte de alto rendimiento y la importancia de la consistencia. Este doble de sensaciones nos deja pensando en el gran potencial que tenemos en el atletismo y en la necesidad de seguir apoyando a nuestros ‘tigueres’ que se fajan duro por la bandera. ¡El futuro es prometedor!
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