¡Ay, santísimo! La noticia que está dando de qué hablar en todo el continente y que tiene a la gente con el Jesús en la boca es la confirmación del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como ‘El Mencho’, el capo que mantenía a medio México con los pelos de punta. Este suceso, que asegún los de allá fue un operativo de película, marca un antes y un después en la lucha contra el narcotráfico. Se especula que con la caída de este líder, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización que se había hecho dueña y señora de un viaje de territorios, podría enfrentar un futuro incierto.
Este golpe militar a la estructura del CJNG es de proporciones épicas. Después de años de búsqueda intensa, con la DEA ofreciendo hasta 15 millones de dólares por información que llevara a su captura, finalmente, **Caen los Capos** en un enfrentamiento que también cobró la vida de otros integrantes del grupo criminal. La muerte de ‘El Mencho’, que ocurrió mientras era trasladado a la capital, es un mazazo directo al corazón de la que era considerada la organización delictiva más poderosa y peligrosa del mundo. Este hombre no era cualquier ‘tigueraje’ de la esquina; era un verdadero cacique del bajo mundo, cuya ausencia promete armar un rebú de dimensiones insospechadas.
El ascenso de ‘El Mencho’ es una historia de las que solo se ven en las novelas, pero de las malas. Empezó de abajo, migrando a los Estados Unidos donde fue deportado por asuntos de drogas. Al regresar a México, de una vez se metió en las ligas mayores del crimen, asociándose primero con el Cártel del Milenio y luego con el de Sinaloa. No fue hasta la fragmentación del Cártel del Milenio, allá por el 2011, que este tipo con visión y una crueldad sin límites consolidó lo que hoy conocemos como el CJNG. Desde entonces, el crecimiento de su imperio fue imparable, extendiéndose por todo México y llegando hasta mercados internacionales con una rapidez que dejaba a todo el mundo con la boca abierta.
Bajo su liderazgo, el CJNG no solo se expandió; se consolidó como una de las organizaciones más sanguinarias del país. Con una violencia desmedida y una capacidad operativa impresionante, este coro de criminales impuso un reinado de terror que las autoridades estadounidenses no dudaron en calificar como tal. En 2025, la Administración Trump llegó a designar al CJNG como organización terrorista, algo que no se le da a cualquiera, lo que demuestra la magnitud de su impacto y la preocupación que generaba más allá de las fronteras mexicanas. La verdad es que la cosa estaba fea, y ‘El Mencho’ se movía en las sombras, creando una leyenda urbana a su alrededor, con fotos viejas y poca información concreta sobre su paradero.
La captura y muerte de capos de esta envergadura siempre ha sido un arma de doble filo. Por un lado, representa un logro significativo para las fuerzas del orden, demostrando que no hay criminal intocable. Por otro, la historia nos ha enseñado que estas caídas suelen desencadenar un viaje de problemas: luchas internas por el poder, venganzas, y un repunte de la violencia que muchas veces afecta más a la población civil que a los propios delincuentes. La situación en México tras este evento está para verla con lupa, porque no hay duda de que el tablero del narcotráfico se va a mover de lo más bien.
Desde el punto de vista del patio, aunque México nos quede un poco lejos, no debemos creer que esto no nos toca. El narcotráfico es un negocio global, y las rutas de la droga que vienen del sur suelen pasar por el Caribe, incluyendo nuestra Quisqueya. La caída de un capo tan importante como ‘El Mencho’ podría desorganizar las cadenas de suministro o, por el contrario, crear nuevas alianzas y rutas que podrían tener un impacto directo en el flujo de drogas que llega a nuestras costas. Las autoridades dominicanas siempre tienen que estar pilas, monitoreando cualquier cambio que pueda repercutir en nuestra seguridad y en la lucha contra el microtráfico.
Es importante entender que la guerra contra el narcotráfico no es un juego de niños. Es una lucha constante que requiere una coordinación internacional fuerte y la colaboración de todos los gobiernos. La historia de capos como ‘El Mencho’ nos recuerda la complejidad del problema: hombres que emergen de la pobreza, que encuentran en el crimen organizado una vía para un poder efímero, y que terminan dejando un rastro de destrucción y luto. La seguridad nacional de cualquier país que forma parte de la ruta de la droga está en constante jaque.
El futuro inmediato del CJNG es incierto. ¿Surgirá un nuevo líder que mantenga la hegemonía del cártel? ¿O esta muerte será el inicio de una fragmentación que dé pie a nuevas facciones y más violencia? Son preguntas que solo el tiempo podrá responder. Lo que sí es seguro es que la muerte de ‘El Mencho’ es un mensaje claro a otros líderes criminales: tarde o temprano, la justicia, o el plomo, te alcanzan. Esta es una lección, no solo para México, sino para toda la región que lidia con el flagelo de las drogas y el crimen organizado.
Mientras tanto, en las calles de México, la gente se mantiene alerta, esperando a ver qué trae esta nueva era post-‘Mencho’. Porque cuando un gigante cae, el vacío que deja puede ser llenado por otros más feroces, o por el caos puro y duro. La esperanza, claro está, es que esta sea una oportunidad para fortalecer las instituciones y devolverle un poco de paz a una nación que ha sufrido tanto por el crimen organizado. Pero, como decimos aquí, ‘hay que esperar a ver qué pasa, porque la chercha es larga’.
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