¡Qué vaina, mi gente! La situación de Emanuel Ferreira Pimentel, un niño de solo ocho años de Tamboril, Santiago, nos tiene el corazón arrugado. Este ‘chulito’ está en diálisis, batallando por un trasplante renal que le urge. Pero la cosa no es tan sencilla, pues hay un medicamento crucial llamado Ultomiris, sin el cual el nuevo riñón que reciba podría terminar afectado otra vez por la misma enfermedad que lo tiene en esta situación. La esperanza de un trasplante renal se mantiene, pero la realidad económica de esta medicina es un trago amargo para su familia.
Según la nefróloga pediatra Mabel Almonte, quien atiende a Emanuel en la Plaza de la Salud, la condición del niño se debe a un síndrome hemolítico urémico atípico. Durante las evaluaciones, los médicos detectaron una mutación genética que es la que provoca la enfermedad. Esta mutación es el meollo del asunto: si Emanuel no recibe el Ultomiris, ese nuevo riñón que le pongan, aunque ya tengan un donante, corre el riesgo de dañarse ‘de una vez’. El costo de esta medicina es una locura, ¡30 millones de pesos!, un ‘viaje’ de dinero inalcanzable para la mayoría.
Lo más frustrante es que la familia ya tiene un donante y ha conseguido ayuda para cubrir los gastos de la cirugía. ¡Imagínense! Tienen lo más difícil, el órgano y el procedimiento, pero lo que los tiene en un “no te menees” es el medicamento. La doctora Almonte ha contado que han intentado gestionar el Ultomiris a través del programa de medicamentos de alto costo, pero ¡qué va!, el expediente ni siquiera lo reciben. “Asegún” ellos, el tratamiento no está en su “cartelera”. Es una vaina que deja a uno pensando en la burocracia.
Mientras tanto, Emanuel sigue con su diálisis peritoneal en casa. Aunque, según la doctora, el niño está estable por ahora, la diálisis en sí misma conlleva riesgos significativos para la vida. La especialista lo puso bien claro: “Todo el que está en diálisis tiene riesgo de morir”. Es por eso que el trasplante es tan urgente y la necesidad del Ultomiris tan vital. Sin ese medicamento, la mutación genética podría activarse nuevamente y dañar el nuevo órgano en cuestión de días, volviendo a la diálisis y, ‘de una vez’, a la necesidad de otro trasplante. Sería una lucha en vano.
Este caso es un llamado de atención urgente. Emanuel no solo necesita un riñón nuevo; necesita que las autoridades y las instituciones correspondientes se pongan las pilas y encuentren una vía para que el Ultomiris llegue a sus manos. Es indispensable para que este ‘bacano’ pueda tener una mejor calidad de vida y dejar atrás la diálisis. Es hora de que se demuestre que, como país, podemos darle una mano a quienes más lo necesitan y que la salud no sea solo para los que pueden pagar un “viaje de dinero”.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



