El país entero se quedó con el alma en un hilo tras la tragedia en Santiago, donde la vida de David Carlos Abreu Quesada se perdió a manos de una turba de motoristas. ¡Una vaina fuerte, de verdad! Ante este panorama, la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, ha salido al frente con un mensaje claro y directo: el ‘desorden motorizado’ en nuestras calles no puede seguir. Ella lo catalogó como una ‘cultura del desorden’ que nos está arropando, y la verdad es que muchos dominicanos se sienten igual. No es solo un asunto de tráfico, sino de la convivencia y seguridad que todos anhelamos.
En nuestra República Dominicana, la motocicleta se ha convertido en una herramienta fundamental para un viaje de gente. Es el medio de transporte del día a día para miles que van a su brega, para los colmaderos, los delivery. Pero, así como son una solución, también se han vuelto un problema mayúsculo. La ministra Raful lo puso bien claro: son un dolor de cabeza en la seguridad ciudadana. ¡Imagínense! Aparte del caos vial que provocan con su tigueraje de no respetar las señales y pasarse el semáforo en rojo, estas guaguas de dos ruedas están ligadas a un sinnúmero de robos y asaltos. Es de lo más común que uno escuche ‘me atracaron en un motor’, y eso, klk, ya está bueno.
Faride no vino con inventos, sino con datos que te ponen los pelos de punta. Asegún ella, casi el 75% de los accidentes de tránsito en el país involucran motocicletas. ¡Eso es una barbaridad! Y la mayoría ocurren por incumplimiento de las normas o por la falta de protección. Es decir, sin casco, con más de dos en un motor, haciendo cabriolas, como si la calle fuera un parque de diversiones. Esta chercha irresponsable no solo deja heridos y muertos, sino que también desbarata familias, genera gastos médicos enormes y afecta la productividad del país. Es un golpe duro a la sociedad dominicana que trasciende la simple infracción.
Desde el Gobierno, la cosa no se ha quedado en palabras. La ministra explicó que están bregando duro con la Policía Preventiva y la Digesett para meter en cintura a estos motoristas. Los operativos contra las carreras clandestinas y otras infracciones se han reforzado. Es una lucha constante para que el cumplimiento de la ley no se quede en un papel. Sin embargo, la verdad es que la cantidad de motores y la maña de muchos de sus conductores hace que la labor sea un desafío bien grande. No es fácil poner orden cuando una gran parte de la gente parece haber normalizado el desorden.
Pero ojo, la Faride no solo le echó la culpa a los motoristas ni solo se la dejó a las autoridades. Ella hizo un llamado directo a la conciencia de cada dominicano. La seguridad, mi gente, es un asunto de todos. No podemos seguir con la cultura de la indiferencia, grabando tragedias en vez de ayudar, o aplaudiendo el desacato a la ley. Necesitamos un cambio de chip, ser más humanos y respetuosos. Si queremos vivir en un país más chulo, más bacano, donde podamos andar sin miedo y las normas se respeten, tenemos que empezar por nosotros mismos. Es hora de dejar esa vaina de la ‘cultura del desorden’ en el pasado y construir una sociedad que valga la pena.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




