¡Klk con esta vaina! La juventud de Fondo Negro, allá en Barahona, está que arde y con toda la razón. A duras penas sobreviven con canchas al aire libre, y cuando cae un palo de agua, que aquí eso es de lo más normal, se les paraliza el coro. Es una pena, porque mientras en pueblos vecinos como Vicente Noble o Tamayo el tigueraje echa su partidito bajo techo, sin importar el clima, los de Fondo Negro se quedan con la picha a un lado. Ya están hartos de que una llovizna les robe la oportunidad de hacer deporte.
La cosa se pone más jevi todavía. Esta falta de un Polideportivo Techado en condiciones no es solo un capricho, es una necesidad social urgente. La ausencia de espacios recreativos y seguros empuja a una generación a buscar escape en las calles, donde el vicio y las carreras clandestinas se vuelven opciones atractivas. Según los mismos jóvenes, es un ‘viaje’ de oportunidades perdidas. El deporte es un escudo contra la delincuencia y una herramienta para construir futuro, pero si el Estado no se pone las pilas, ¿qué esperanzas le quedan?
Barahona, ‘La Perla del Sur’, tiene un potencial enorme opacado por la falta de inversión en su infraestructura social. Fondo Negro, como distrito municipal, sufre directamente esta desatención, sintiéndose olvidado por las autoridades. El deporte, más allá de la competencia, fomenta valores cruciales para el desarrollo integral de la comunidad, especialmente en zonas con desafíos socioeconómicos. Es una inversión a largo plazo que no puede posponerse más, o el precio será mucho más alto.
Imagínense un polideportivo con todas las de la ley, ¡qué bacano sería! No solo para el baloncesto o el voleibol, sino también para eventos culturales, asambleas comunitarias, o incluso refugio en desastres naturales. Se dinamizaría la economía local con pequeños negocios, creando un ecosistema vibrante. Además, ofrecería una plataforma para que talentos emergentes no tengan que emigrar a la capital para desarrollar su potencial, manteniendo a los jóvenes arraigados en su tierra.
Las promesas de campaña suelen volar como el viento, y la gente de Fondo Negro está cansada de escuchar palabras bonitas que nunca se materializan. No es solo un problema de infraestructura; es un tema de dignidad y de igualdad de oportunidades. Si queremos ver un cambio en la conducta social, la seguridad ciudadana y el empoderamiento juvenil, hay que garantizarles espacios dignos donde puedan crecer sanos y fuertes, física y mentalmente. No podemos dejar que el ‘tigueraje’ de los vicios gane la partida por la inercia institucional.
Es hora de que las autoridades se den cuenta de que invertir en deporte y recreación es invertir en el futuro del país. No es una vaina opcional, es una prioridad. El clamor de Fondo Negro no es un capricho, es una alarma que nos avisa del peligro de una juventud sin opciones. ¡Pónganse para eso, de una vez! La paciencia de la gente ya se está acabando, y el tiempo apremia para que el cambio llegue al Sur. No es justo que por una gotera los sueños de estos jóvenes se vayan por el caño.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




