¡Qué vaina más chula empezar el año con buenas noticias! La ministra de Interior y Policía, nuestra Faride Raful, soltó los datos fresquecitos de enero y la verdad es que el panorama de la seguridad ciudadana se ve más esperanzador. Asegún el informe, la tasa acumulada de homicidios bajó de una manera significativa, situándose en 7.3 por cada 100 mil habitantes. ¡Eso sí que es un notición!
Para que se ubiquen, esa cifra está por debajo del 8.42 que se registró al cierre del 2023 y, ¡ojo con esto!, muy lejos del 11.48 que nos tenía con el grito al cielo en el 2022. Esto no es poca cosa, mi gente. Es el resultado de un coro bien montao por parte de las autoridades, que le están metiendo mano en serio a este tema que tanto nos ha preocupado históricamente. El mapa de calor, una herramienta jevi que usan para monitorear la incidencia, nos dice que 25 demarcaciones del país están por debajo de un dígito en este indicador. ¡De lo más bien!
Ahora, no todo es color de rosa, es verdad que sí. La ministra también fue clara al señalar que hay nueve territorios donde la incidencia de estos hechos sigue estando por encima de lo deseado. Esos son los sitios donde el tigueraje, lamentablemente, se mantiene más activo y donde las autoridades están reforzando el cerco. Esto significa más operaciones policiales, más prevención y más presencia del Estado para que la gente de a pie pueda sentirse segura en su barrio, en su calle, al salir a buscarse el pan de cada día.
Entrando en los números específicos de enero, se contabilizaron 110 homicidios. Un viaje de ellos, 50 para ser exactos, estuvieron vinculados a conflictos sociales. Ustedes saben, a veces por una discusión, por una miradita, por alguna vaina que se fue de las manos, la cosa termina mal. Otros 33 estuvieron relacionados con hechos delictivos, lo que indica que el combate a la delincuencia común sigue siendo una prioridad. Diecinueve ocurrieron en acciones legales, que son los casos donde, por ejemplo, la policía tiene que intervenir y la cosa escala. Y ocho, bueno, esos todavía están bajo investigación, esperando que se esclarezcan.
Pero los homicidios no son la única métrica importante. Los robos, esa vaina que nos tiene a todos con un ojo pelao, también mostraron una reducción notable. Durante enero se registraron 5,438 denuncias, lo que representa 2,735 casos menos que en el mismo período del año anterior. ¡Tremendo palo! Y aquí entra algo fundamental: la participación ciudadana. Faride Raful aprovechó para reiterar el llamado a la gente a usar los canales habilitados para denunciar, incluyendo esos medios digitales anónimos que son tan chulos porque nos dan la confianza para reportar sin miedo.
El esfuerzo de las autoridades no se queda ahí. En lo que va de año, han retirado 5,061 armas de fuego de las calles. Esto es crucial, porque menos armas en circulación significan menos oportunidades para que una vaina cualquiera termine en tragedia. También se han ejecutado 1,013 allanamientos y 3,193 órdenes de arresto, demostrando que la Policía Nacional y demás organismos de seguridad no están cogiendo esa y están detrás de los malhechores. Hasta por la contaminación sónica, esa chercha de ruidos excesivos que a veces termina en pleitos, han intervenido 866 veces. ¡Están en todas!
Estas informaciones tan importantes se dieron a conocer durante una reunión de seguimiento al Plan de Seguridad Ciudadana, un programa robusto que tiene el gobierno para enfrentar la delincuencia. La reunión estuvo encabezada por la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, lo que subraya la alta prioridad que este tema tiene para el Palacio. Esto no es un trabajo de un día; es una estrategia integral que busca mejorar la calidad de vida de todos los dominicanos, desde el que vive en la capital hasta el que está en el campo más apartado.
Ver estos números a la baja nos llena de esperanza. Aunque la lucha contra la delincuencia es constante y no hay que dormirse en los laureles, estos primeros resultados de enero son un buen indicio de que estamos en el camino correcto. La seguridad es la base para que un país progrese, para que las familias estén tranquilas, para que los negocios florezcan y para que nuestros hijos crezcan en un ambiente más sano. ¡A seguirle metiendo mano y apoyando los esfuerzos para que esta vaina siga poniéndose bacana!
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