¡Qué relajo, señores! El tema de la tragedia del Jet Set sigue dando de qué hablar, y es que la Justicia por el Jet Set parece que se está dando un ‘paseíto’ demasiado largo. El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel Diplán, no se ha quedado callado y ha metido el dedo en la llaga, criticando de frente la lentitud del sistema judicial. Asegún él, la gente sigue con ese dolor por dentro, una ‘vaina’ que no termina de sanar porque los ‘tigueres’ responsables de ese desastre aún no pagan las consecuencias. Esto ha generado una profunda conmoción, un sentimiento de impotencia que es palpable en cada esquina del barrio.
Recordemos que esa noche fatídica no fue un ‘coro’ cualquiera; fue una catástrofe que dejó un viaje de familias destrozadas. Con 236 vidas perdidas y más de 180 heridos, el colapso del techo de la discoteca Jet Set marcó un antes y un después en la memoria colectiva dominicana. La magnitud de la desgracia fue tal que puso de manifiesto no solo la vulnerabilidad de las infraestructuras, sino también la necesidad urgente de una supervisión más estricta en lugares de gran concurrencia. La gente esperaba una respuesta de una vez, rápida y contundente, pero la espera ha sido un calvario que se siente ‘jevi’ en el pecho.
El ‘doble dolor’ al que se refiere Morel Diplán no es un ‘cuento’; es la cruda realidad de quienes no solo lloran a sus seres queridos, sino que también sienten una tremenda ‘brega’ al ver que la justicia no avanza. Esta lentitud judicial, que ‘asegún’ muchos ya se ha vuelto una costumbre, desgasta la fe del pueblo en sus instituciones. Cuando los procesos se ‘enfrían’ y se dilatan sin una razón clara, la indignación aumenta y la desconfianza se ‘multiplica por un viaje’, creando un caldo de cultivo para la frustración social. Es como si el sistema estuviera ‘bailando pegao’ con la impunidad, dejando a la gente sin esperanzas.
El arzobispo ha sido enfático: para que haya sanación, la justicia tiene que ser una realidad ‘de una vez’. No se trata solo de señalar culpables, sino de establecer un precedente, de demostrar que en este país hay consecuencias para las negligencias que cuestan vidas. Una investigación ‘a fondo’, con el ‘tigueraje’ necesario para desentrañar cada detalle, es clave para cerrar este capítulo tan doloroso. Más allá del Jet Set, lo que está en juego es la credibilidad del sistema y la garantía de que tragedias como esta no se repitan por falta de supervisión o impunidad. La sociedad dominicana clama por que este ‘rollo’ se resuelva, y que los responsables asuman su parte de la ‘vaina’.
La espera ha sido larga y el lamento colectivo es fuerte. Es hora de que el sistema de justicia muestre que ‘está de lo más bien’ y haga lo que tiene que hacer, para que el alma de un pueblo, golpeado y frustrado, pueda por fin encontrar algo de paz. La transparencia y la prontitud en este caso son cruciales para restaurar la confianza y asegurar que los afectados sientan que, al menos, la justicia no les dio la espalda.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




