La avenida La Marginal, una arteria vital en nuestro Santo Domingo, se ha convertido una vez más en el escenario de un verdadero ‘tranque de furgones’ y un caos vehicular que tiene a los ciudadanos con la paciencia en el piso. Aseguún reportes de Somos Pueblo y audiovisuales compartidos por los afectados, el sector Almadela, en las inmediaciones de la Isabelita y el puente Juan Carlos, es el epicentro de esta vaina que frena el paso y estresa a cualquiera. ¿La causa? Furgones y camiones parqueados como si nada, a ambos lados de la vía, obstruyendo el tránsito y formando unos tapones de los que no hay forma de salir de una vez.
Este problema, mi gente, no es un cuento de ahora, es una situación recurrente. Los denunciantes señalan directamente a la presencia de una compañía naviera en la zona, que supuestamente propicia esta ocupación desordenada de los carriles. La cosa se pone más jevi cuando la noche cae, ya que estos vehículos pesados, mal ubicados, se convierten en un peligro inminente. Ya se han reportado accidentes nocturnos debido a esta irresponsabilidad, poniendo en riesgo constante la seguridad de quienes tienen que transitar por allí. Es un riesgo constante que te deja con los nervios de punta, ¡un verdadero dolor de cabeza!
La Marginal no es una calle cualquiera, es una vía principal que conecta puntos clave y por donde transita un viaje de gente diariamente, tanto para ir a sus trabajos, a la universidad o simplemente a resolver sus asuntos. Un embotellamiento de esta magnitud no solo es un atraso en tiempo para el individuo, sino que también impacta la economía, porque tiempo es dinero y cada minuto en un tapón se traduce en pérdidas. La circulación de mercancías se ve afectada, las entregas se retrasan, y el tigueraje de la microeconomía informal también sufre, porque menos flujo vehicular es menos clientes para el que vende agua o los dulces en el semáforo.
Es fundamental que las autoridades, y hablamos de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) y la alcaldía correspondiente, metan mano a esta situación. No es posible que una arteria de este calibre esté siendo utilizada como parqueo para furgones, sin que haya una supervisión o sanciones claras. Urge buscar soluciones viables, como la designación de zonas de parqueo específicas para estos vehículos de carga o la implementación de horarios de carga y descarga que no afecten el flujo vehicular en horas pico. Hay que buscarle la vuelta para que el desorden no se coma el orden.
Este tipo de inconvenientes nos lleva a reflexionar sobre nuestra cultura vial. A veces el dominicano es ‘guapo’ y parquea donde le da la gana, sin pensar en el prójimo. Pero en casos como este, la responsabilidad es compartida: las empresas deben ser conscientes del impacto de sus operaciones, y las autoridades tienen el deber de hacer cumplir las leyes. La seguridad vial y la fluidez del tránsito son derechos de todos, no un lujo. Esperamos que esta denuncia sirva para que se tomen medidas de una vez por todas y se le ponga fin a este tranque de furgones que tiene al pueblo al grito.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



