¡Klk, gente del patio! Aquí su periodista favorito con un chismecito, pero de los buenos, de los que nos tocan el alma y la cabeza. Porque, ¿quién dijo que hablar de la mente es una vaina aburrida o de locos? ¡Qué va! Precisamente, la conmemoración del Día Nacional del Psiquiatra en nuestro país nos ha recordado una vez más que la Salud Mental no es un lujo, sino una prioridad vital que todos debemos tener en cuenta. El Ministerio de Salud Pública, con su Viceministerio de Salud Colectiva y el Departamento de Salud Mental, se puso las pilas y armó un reconocimiento bien merecido para esos profesionales que nos ayudan a mantener la cabeza fría y el corazón tranquilo.
En este país, a veces somos de los que decimos “eso es nervio” o “déjalo, eso se le quita”, cuando en verdad hay algo más profundo pasando. Por años, la salud mental fue como el pariente incómodo en la mesa, esa conversación que nadie quería tener. Pero, ¡ay, mi gente! Los tiempos están cambiando, y ya se está entendiendo que si la cabeza no está bien, el cuerpo tampoco va a estar de lo más bien. Los psiquiatras dominicanos son esos tigueres que están al pie del cañón, dedicados a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos mentales, una labor que, asegún el ministro Víctor Atallah, es fundamental para nuestro bienestar físico y social. ¡Y tiene toda la razón!
El ministro Atallah, durante las palabras centrales, enfatizó en lo crucial que es escuchar y comprender a los pacientes. No es solo dar una pastilla, es entender la historia, el “por qué” de cada quien. Imagínense un país donde la gente pueda hablar de sus ansiedades, depresiones o cualquier otro quebranto mental sin miedo a ser etiquetados de “locos” o de “chismosos”. ¡Eso sería un palo! Conmemorar el Día del Psiquiatra, según Atallah, es reconocer una especialidad que hoy día tiene una gran relevancia para la salud del pueblo. Y es que no solo se trata de la salud mental individual, sino del impacto que esta tiene en la salud social y colectiva, porque si tú estás bien, tu entorno lo siente y se beneficia, ¡eso es así de una vez!
Aquí en el trópico, con el sazón que nos caracteriza, a veces el estrés del día a día, la lucha para echar pa’lante, los tapones, o las mismas presiones familiares pueden hacer que la mente nos juegue una mala pasada. El Dr. Julio Ravelo Astacio, presidente de la Sociedad Dominicana de Psiquiatría (SDP), no se anduvo con rodeos y soltó una verdad como un templo: “Sin salud mental no hay salud física”. ¡Punto! Esa frase debería estar en vallas por todo el país, porque es la pura verdad del coco. La salud mental está cogiendo un nuevo rumbo aquí en RD, y es tiempo de definir áreas, compromisos y responsabilidades para fortalecer esta rama, porque al final, todos queremos estar jevi, ¿o no?
El viceministro de Salud Colectiva, Eladio Pérez, lo puso claro: la mente humana es lo más complejo que existe. Y uno se pone a pensar, ¡y claro que sí! Cada cabeza es un mundo, y lidiar con ese mundo, entenderlo, y ayudarlo a sanar, es una tarea de valientes y de gente que tiene un gran corazón. Este reconocimiento a los profesionales no es solo un formalismo; es una muestra de que se está valorando la ardua labor de quienes trabajan para mejorar la calidad de vida de un viaje de personas que, sin ayuda, podrían estar pasando un coro muy oscuro. Es hora de dejar el “tigueraje” de hacerse el fuerte cuando uno está mal por dentro y buscar la ayuda que uno necesita.
Los avances en esta materia son de los que nos hacen decir “¡Ese es mi país!”. Recientemente, el Ministerio de Salud Pública ha dado pasos de gigantes, de los que se sienten en el día a día del dominicano. Se habilitó un nuevo número para el Centro de Contacto de Salud Mental, porque a veces lo que uno necesita es una voz amiga y una orientación a la mano. Además, se está modificando la Ley 12-06 sobre Salud Mental, con un énfasis brutal en la prevención, la acción comunitaria y el fortalecimiento de la atención primaria. Esto significa que la ayuda estará más cerca de la gente, no solo en los grandes hospitales, sino en la comunidad, en tu barrio, en tu guagua.
Y si eso no fuera suficiente para que te entre el deseo de cuidar tu mente, ¡escucha esto! Se anunció un aumento en las camas para pacientes, de 137 a 500, y la ampliación de 18 a 89 Unidades de Intervención en Crisis. ¡Eso sí es un avance! Significa que más personas podrán recibir la atención que necesitan en momentos de vulnerabilidad, que no habrá que andar dando vueltas como un trompo buscando ayuda. Este compromiso del Estado con la salud mental es una señal de que estamos madurando como sociedad, entendiendo que el progreso no es solo cemento y economía, sino también el bienestar de cada uno de sus ciudadanos.
Durante la conmemoración, también hubo un “conversatorio” chulo, donde se abordaron temas interesantes sobre el desarrollo de la psiquiatría en la República Dominicana. Profesionales y estudiantes se juntaron para echar un pleito constructivo, compartir experiencias y reflexiones. Desde la “Historia de la Enseñanza en la Escuela de Psiquiatría en la República Dominicana” de Alejandro Uribe, hasta la “Psiquiatría Dominicana: antecedentes, situación actual y perspectivas” de Fernando Sánchez Martínez, fueron ponencias que nutrieron a todos los presentes. Es un indicador de que no solo estamos tratando el problema, sino también formando a la nueva generación de profesionales que seguirá esta labor tan noble.
Así que, mi gente, la moraleja de este cuento es clara: nuestra salud mental es tan importante como nuestra salud física, o quizás más, porque si la mente no está en su sitio, lo demás se tambalea. Es hora de dejar el tabú, de hablar sin vergüenza, de buscar ayuda cuando la necesitamos y de apoyar a quienes están en esa batalla. No dejemos que el orgullo o la desinformación nos impidan vivir una vida plena y feliz. Cuidar la mente es un acto de amor propio y de amor por los nuestros. ¡Vamos a darle pa’lante con la mente clara y el espíritu en alto!
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