La comunidad dominicana está en ‘shock’ con la triste noticia del ataque a Julián Oro Duro y el asesinato de su esposa, Zeneida Socorro Castillo, en su residencia de Santo Domingo Este. Lo que para muchos pudiera parecer un atraco más, para el abogado penalista Cándido Simón, representante legal del artista, la ‘vaina’ va más allá de un simple robo. El jurista ha sido enfático al descartar la teoría del asalto común, sugiriendo que la planificación detrás de este hecho delictivo es ‘bacana’, y que hay mentes oscuras detrás de todo el ‘coro’.
Simón, quien ofreció estas declaraciones en un evento del Tribunal Constitucional, hizo un llamado directo a la Policía Nacional. Les pidió de ‘una vez’ que no maten a los atacantes cuando sean capturados. Su argumentación es clara: si los ‘tigueres’ caen en un intercambio de disparos, se cierra la puerta para descubrir a los verdaderos autores intelectuales que, según su criterio, planearon el ataque a Julián Oro Duro. La idea es que la justicia haga su trabajo y que sirva de ejemplo para el país, demostrando que detrás de este tipo de crímenes no se queda impune el que ideó la trama.
La secuencia de los hechos, tal como la relató el abogado, es bastante perturbadora y refuerza la idea de un plan. El domingo, alrededor de las cinco de la tarde, un grupo de individuos irrumpió en la casa de Julián. Allí, la emprendieron contra su esposa, a quien le rompieron la cabeza con un objeto, causándole la muerte. Pero lo que resulta más llamativo es que no se fueron ‘de una vez’ con lo que pudieran haber robado, sino que esperaron hasta la una de la madrugada la llegada de Julián, quien venía de una actividad festiva. Este tiempo de espera es lo que, según el abogado, descarta por completo la teoría del robo improvisado, señalando que la paciencia de los malhechores era con un propósito mucho más oscuro.
Al llegar a su casa, Julián fue sorprendido por los antisociales, quienes lo golpearon salvajemente, dejándolo en un estado de salud ‘muy delicado’. El abogado insiste en que ningún asaltante común se queda esperando por horas con una víctima muerta en la casa. ‘Asegún’ él, si hubiese sido un atraco, los atacantes se habrían llevado los objetos de valor que encontraran y se habrían esfumado. El hecho de que se quedaran, esperando a Julián, indica que el objetivo principal era él, y que el ataque a su esposa no fue un simple daño colateral, sino parte de un esquema perverso y bien pensado.
La defensa legal de las víctimas mantiene la hipótesis de que hay una mente maestra detrás de este ataque, alguien que ‘mandó’ y autorizó esta barbaridad. Por eso, el llamado a la Policía es crucial: permitir que los sospechosos sean interrogados y que el sistema judicial los procese, es la única forma de desentrañar la verdad y asegurar que todos los involucrados, desde los ejecutores hasta los planificadores, rindan cuentas. De lo contrario, la impunidad podría dejar a la familia de Julián Oro Duro con un dolor aún más grande, sin respuestas claras y sin la justicia que tanto anhelan.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




