¡Klk mi gente! El país se ha quedado con la boca abierta, pero de verdad, al enterarse de la más reciente movida de la Cámara de Cuentas de la República Dominicana. El Pleno de esta institución, encargada de fiscalizar los fondos públicos, se ha autorizado un tremendo aumento salarial de hasta un 50% para sus propios miembros. Sí, como lo oyen. Esta vaina está contenida en la Resolución núm. ADM-2026-017, y la verdad es que ha puesto a todo el mundo a hablar del tema, pues es un incremento que viene con efecto retroactivo a febrero de 2026.
Asegún la entidad, este ajuste salarial se justifica por la dedicación exclusiva y las horas extras que le meten los funcionarios a sus labores. La intención, aseguran, es modernizar el esquema de compensación y alinearlo con estándares de eficiencia. Sin embargo, en un giro que para muchos parece un poco chulo para justificar el gasto, se eliminaron el bono por antigüedad y el incentivo vacacional. Dicen que esos beneficios no estaban ligados al desempeño, pero la verdad es que el aumento neto es un viaje de cuarto, dejando a la gente preguntándose si la suma no es mayor que la resta.
Los números no mienten y son los que más han ‘prendido’ la discusión. La presidenta del Pleno, que antes cobraba alrededor de RD$423,500 mensuales, ahora podría estar por encima de los RD$630,000. Los demás miembros, que rondaban los RD$379,000, ahora se embolsarán entre RD$560,000 y RD$570,000 al mes. Estos montos, de una vez, los posicionan entre los servidores públicos mejor pagados del país, muy por encima del salario promedio dominicano, que apenas supera los RD$25,000 en algunos sectores formales. Es un salto que hace que a cualquiera se le pongan los ojos cuadrados.
La Cámara de Cuentas, señores, no es cualquier oficina; es el órgano constitucional que tiene la potestad de fiscalizar los ingresos, gastos y uso de los bienes públicos. Su independencia y credibilidad son pilares fundamentales para la transparencia y la lucha contra la corrupción. En ese contexto, un aumento salarial tan significativo para sus propios miembros, aprobado a unanimidad por ellos mismos, levanta un tigueraje de cuestionamientos sobre la autogestión de sus recursos y la percepción de la población. No es la primera vez que vemos esto en el Estado, y cada vez que pasa, la gente se queja de que esos aumentos son un bacano para unos pocos mientras la mayoría se la busca día a día.
Este incremento desproporcionado, retroactivo para colmo, envía una señal un poco jevi a la sociedad dominicana, que cada día lucha por mejorar sus condiciones de vida. Mientras el costo de la canasta básica sigue subiendo y la economía aprieta a la gente de a pie, ver a los encargados de velar por el buen uso de nuestros impuestos asignarse estos sueldazos, es una vaina que cae muy mal. La transparencia y la rendición de cuentas son vitales, y decisiones como esta, sin un debate público robusto o una justificación más convincente, no hacen más que erosionar la confianza en las instituciones. Ojalá y este coro de la Cámara de Cuentas sea para un mejor desempeño que se vea reflejado, no solo en sus bolsillos.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



