¡Pero qué lío se ha armado! La Organización Mundial de la Salud (OMS) está con el grito al cielo, advirtiendo que la desinformación es una amenaza seria para la confianza en las vacunas. Esto no es solo un problema de allá afuera, sino que aquí en el patio también nos afecta, porque cuando la gente se deja llevar por el relajo y las noticias falsas, la salud pública se va al garete. La OMS ha recalcado que los programas de inmunización no solo están bajo el yugo de la desinformación, sino también por la incertidumbre en la financiación para la investigación, lo que nos pone a pensar si de verdad estamos preparados para lo que viene.
La semana pasada, el Grupo Estratégico Consultivo de Expertos sobre Vacunación (SAGE) de la OMS se dio un tremendo coro para analizar a fondo este tema, poniendo especial énfasis en las vacunas contra el COVID-19 y la fiebre tifoidea. Imagínense ustedes, que a pesar de los avances tecnológicos y el sacrificio que se hizo durante la pandemia, todavía hay gente que le pone peros a la ciencia. Aquí en República Dominicana, la verdad es que tenemos una buena cultura de vacunación, ¡gracias a Dios!, pero las campañas siempre son un desafío, y cuando la confianza tambalea, se complica un viaje.
El SAGE fue claro como el agua: proteger la confianza del pueblo y fajarse contra la desinformación serán prioridades esenciales para el 2026. Es que en un mundo donde un ‘tigere’ cualquiera monta un video en TikTok y se hace viral con un disparate, la gente se confunde de una vez. Y es que los conflictos, las situaciones económicas difíciles y los recortes presupuestarios, hacen que la vaina se ponga más fea, porque limitan la capacidad de los países, incluyendo el nuestro, para mantener los programas de vacunación al día. Esto no es solo de la OMS, es un compromiso de todos para mantener a nuestra gente sana.
Recordemos la algarabía que armó el famoso Robert F. Kennedy Jr. con sus declaraciones antivacunas, asegurando que causaban autismo. La OMS, con la ciencia en la mano, lo desmintió de golpe y porrazo, reiterando lo que ya sabíamos: las vacunas son seguras y no tienen esa relación. Es más, la propia Dra. Kate O’Brien de la OMS nos ha refrescado la memoria: en los últimos 50 años, las vacunas han salvado ¡154 millones de vidas! Eso es un viaje de gente que hoy está echando pa’ lante gracias a la ciencia. Es un dato jevi para que la gente vea el impacto real y no se deje meter cuentos de camino.
Y como si fuera poco, el SAGE también mostró preocupación por el poliovirus salvaje en Pakistán y Afganistán, y la aparición de la cepa tipo 2 en África. ¡Ay, Dios mío! Que no se nos olvide que la poliomielitis es una enfermedad que antes dejaba a un viaje de niños con secuelas graves aquí mismo en el Caribe. Un conflicto en Oriente Medio, por ejemplo, podría desatar una propagación nueva, y eso sí que sería una chercha, complicando aún más la erradicación que tanto trabajo ha costado. Así que, aunque estemos lejos, estas noticias nos tocan, porque el mundo es un pañuelo y un virus no sabe de fronteras.
Con respecto al COVID-19, la recomendación es que los grupos de mayor riesgo se vacunen dos veces al año. ¡Asegún! Es que la protección va bajando después de los seis meses, y con tantas variantes dando vueltas por ahí, hay que estar siempre alante. A mucha gente se le olvidó lo que pasamos con el coronavirus, y ahora se han descuidado. Pero no, mi gente, la cosa sigue ahí, y protegerse es fundamental, especialmente para nuestros viejitos y las personas con condiciones preexistentes. No podemos bajar la guardia si queremos seguir con el coro y la vida normal que tanto anhelamos.
En fin, la desinformación es un mal que hay que combatir con la verdad y la educación. Es nuestra responsabilidad como dominicanos informarnos bien y no compartir noticias falsas a la ligera. La confianza en las vacunas es vital para mantener la salud de nuestra nación en pie. No nos dejemos engañar por el tigueraje que busca confundir. La salud es lo primordial, y con programas de vacunación fuertes y una población bien informada, ¡estaremos de lo más bien! ¡A cuidarse, mi gente!
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