En la República Dominicana, el flujo de estudiantes extranjeros no solo enriquece nuestra cultura y academia, sino que también genera un impacto económico digno de análisis. Según un informe reciente del Banco Central de la República Dominicana, los estudiantes haitianos, aunque representan la mayoría de la matrícula foránea, son los que menos ‘chelito’ sueltan en el país. Con un gasto promedio de US$1,257.7 mensuales, su aporte es inferior en comparación con otras nacionalidades.
Los datos revelan que, de una matrícula total de 2,250 estudiantes extranjeros, los haitianos constituyen un significativo 51.7%. Sin embargo, el liderazgo en gasto lo ostentan los estadounidenses, quienes desembolsan aproximadamente US$2,397.5 al mes, convirtiéndose en los ‘bacanos’ que más invierten en su estadía universitaria. Estos ‘Estudiantes extranjeros’ provenientes de Estados Unidos, además, ocupan el segundo lugar en la cantidad de matriculados, reflejando una interesante dinámica económica y demográfica.
Las preferencias académicas de este ‘tigueraje’ universitario son diversas, pero con una clara inclinación. Medicina se posiciona como la carrera estrella, atrayendo un 46.6% de los estudiantes foráneos. Le siguen de lejos Administración de Empresas con un 4.8%, e Ingeniería en Sistemas con un 4.7%. Esta concentración en áreas de salud y tecnología no es una ‘vaina’ al azar, sino que responde a la demanda y calidad percibida en la oferta educativa dominicana.
Otras carreras populares incluyen Odontología con un 4.2%, y Arquitectura y Derecho, ambas con un 2.9%. Ingenierías como Civil e Industrial captan un 2.5% cada una, mientras que Enfermería alcanza un 2.3%. Lo que nos deja pensando que, asegún la noticia, la República Dominicana se está consolidando como un ‘hub’ educativo para un ‘viaje de’ disciplinas, aunque unas destaquen más que otras.
El informe del Banco Central también detalla el origen de estos estudiantes. Después de Haití y Estados Unidos, Venezuela aporta un 6.3% de la matrícula, y España un 6%. Curiosamente, al considerar toda Europa, el porcentaje sube a un 9.3%. Otros países como Colombia (2.3%) y Cuba (2.2%) también contribuyen a la diversidad de nuestro estudiantado, mostrando que el atractivo de nuestro sistema educativo se expande por todo el mundo, un ‘coro’ bien ‘chulo’.
En términos de género, las mujeres dominan la matrícula universitaria, tanto a nivel nacional como entre los extranjeros. De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) de 2024, las mujeres representan más del 50% de los estudiantes. Esta tendencia se mantiene entre los foráneos, con un 53.4% de mujeres. Además, las féminas gastan un promedio de US$1,752 mensuales, superando a los hombres, que invierten US$1,569, una diferencia no despreciable de US$183.
El estudio también profundiza en cómo se costean estos estudios. La mayoría de los fondos, un 43.3%, provienen de familiares en el extranjero, mientras que un 23.3% es solventado por parientes residentes en el país. Un 9.1% logra financiamiento internacional y un 8.5% se ‘busca la vida’ trabajando localmente para cubrir sus gastos. Esta diversificación en las fuentes de ingreso asegura que muchos jóvenes puedan cumplir su sueño de formación profesional aquí, en nuestro país.
El gasto total promedio mensual por estudiante asciende a US$1,667.1, lo que se traduce en un impresionante impacto económico anual de US$44.5 millones para el 2024. Este flujo constante de ‘cuartos’ beneficia directamente a nuestra economía, dinamizando sectores como la vivienda, alimentación, transporte y ocio, demostrando que la educación internacional es una ‘vaina’ que rinde frutos para todos.
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