La Unión Dominicana de Centros Nocturnos y Diversión (Udcend) ha vuelto a sonar la alarma, denunciando lo que consideran una ola de ‘cierres arbitrarios’ y presuntos atropellos cometidos por agentes del Programa de Control de Bebidas Alcohólicas (COBA), en coordinación con la Policía Nacional. Según los empresarios del sector, que aseguran tener todos sus papeles ‘al día’, estas intervenciones están generando una ‘zozobra’ de la buena, impactando directamente en la estabilidad de cientos de familias dominicanas. La queja principal radica en que, ‘asegún’ ellos, los establecimientos son clausurados sin justificación, incluso antes de que el horario permitido por la ley llegue a su fin, algo que es una ‘vaina’ de nunca acabar.
El presidente de Udcend, Junior González, no se ha quedado callado. Ha expresado que el ‘maltrato y los atropellos son constantes’, refiriéndose a cómo, tras mostrar toda la documentación en regla, los agentes proceden ‘de una vez’ a cerrar los negocios, colocando el cintillo de clausura temporal. Esta situación no solo desafía la lógica comercial y legal, sino que también pone en entredicho el debido proceso que se supone debe regir la actuación de las autoridades. El sector del entretenimiento nocturno, que es un pilar importante para la economía local y turística, necesita reglas claras y no estar a merced de interpretaciones que parecen ir más allá de la normativa establecida.
Resulta ‘jevi’ pensar que un sector que genera tanto movimiento económico y empleos directos e indirectos, esté pasando por esta ‘chercha’ de cierres masivos. Las acciones de COBA, cuya misión es velar por el cumplimiento de las normas de venta y consumo de alcohol, parecen estar desvirtuándose, afectando a empresarios que se esfuerzan por mantener todo en orden, desde los permisos de operación hasta los límites de ruido establecidos por el Ministerio de Medio Ambiente. La falta de transparencia en estas decisiones y la aparente arbitrariedad minan la confianza en el clima de inversión y en la seguridad jurídica, algo que ‘no está de lo más bien’ para el desarrollo del país.
El impacto económico de esta ‘vaina’ es ‘un viaje de’ grande. Los registros de Udcend señalan que, en los primeros seis meses de este 2026, las clausuras se han intensificado de manera alarmante, especialmente en provincias del sur y en Santo Domingo. Nos referimos a casos como los 17 centros en Baní, 10 en Azua, 12 en Santo Domingo Norte y 5 en Santo Domingo Este. Estas acciones han provocado pérdidas económicas que rondan entre los 50 y 60 millones de pesos, una ‘pila de cuartos’ que afectan directamente el sustento de cientos de empleados, proveedores y toda la cadena de valor de la industria del ‘teteo’ y el entretenimiento dominicano. Esos ‘coros’ que aportan a la economía, están siendo ahogados.
Ante esta situación, los representantes del sector han agotado todas las vías institucionales sin recibir respuestas satisfactorias, lo que los ha llevado a hacer un llamado directo al presidente Luis Abinader. La paciencia se les acabó y han anunciado una manifestación pacífica para el próximo martes 30 de junio, ‘de una vez’, frente al Palacio Nacional. Su mensaje es claro: “Somos decenas de hombres y mujeres trabajadores que solo deseamos ganarnos la vida en paz, sin vivir bajo un constante estado de zozobra.” Es la voz de un ‘tigueraje’ de bien que busca un trato justo y el respeto a sus derechos.
Estos empresarios, que reiteran su estricto cumplimiento de las normativas vigentes, incluyendo las leyes laborales y los límites de ruido, exigen al Gobierno que garantice el debido proceso y condiciones justas para la inversión privada en el sector nocturno. Es crucial que se entienda que esta industria es vital para el esparcimiento, el turismo y la creación de empleos, y que su sostenibilidad depende de un ambiente operativo estable y predecible. La esperanza es que el ‘Jefe’ escuche y ponga orden en esta situación que ya ‘está picante’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




