¡Pero qué ‘vaina’ más rara se armó en un hospital del norte de Gales! La Justicia británica le puso el ojo a un joven de 26 años, identificado como Leon Gillespie, por una de esas ‘cherchas’ que dejan a uno con la boca abierta. Asegun la noticia, el hombre se metió en el techo del hospital Ysbyty Glan Clwyd, en Denbighshire, con un disfraz de La Parca que provocó un ‘coro’ completo de servicios de emergencia. Este suceso tan insólito dejó a todo el mundo con los pelos de punta y la gente se preguntaba, ¿pero qué le pasó a este ‘tiguerazo’ para hacer semejante cosa en un hospital? La situación del Parca hospital se volvió un tema de conversación de una vez.
Imaginarse la escena es como para un cuento de ‘misterio’. Gillespie se plantó en el techo, frente a la entrada principal del centro médico, vestido de arriba abajo de negro, con una capucha que le cubría la cara y, para completar el cuadro, sostenía lo que parecía ser una guadaña de esas grandotas, igualita a la que usa la mismísima personificación de la muerte en la cultura popular. Testigos en la audiencia judicial, según lo que publicó el periódico The Mirror, describieron su atuendo ‘similar a un cuervo’, lo que sin duda añadió un toque más oscuro y dramático a toda la situación.
La presencia de este ‘personaje’ tan particular y el hecho de que permaneciera inmóvil por casi una hora, mirando fijamente hacia el interior del hospital, fue la ‘gota que derramó el vaso’. La preocupación cundió entre los pacientes, sus familiares y el personal del hospital. ¡No era para menos! Ver a La Parca en el techo de un hospital es para que a cualquiera se le ponga la carne de gallina, ¿verdad? Esto activó de una vez a las autoridades, movilizando cuatro patrulleros y hasta una dotación de bomberos para intervenir y acabar con esta ‘gracia’ que se había salido de control.
Durante la comparecencia ante el tribunal en Llandudno, Gillespie no soltó prenda sobre los motivos que lo llevaron a montar semejante ‘show’. Se declaró culpable de causar molestias en un centro hospitalario, y la Justicia le impuso una multa inicial de 200 libras esterlinas. Este es un recordatorio de que, aunque algunas ‘vaina’ parezcan de película, las consecuencias en la vida real pueden ser bien ‘pesadas’.
Un portavoz de la Junta de Salud Universitaria de Betsi Cadwaladr salió al frente para recordar que su institución mantiene una política de ‘tolerancia cero’ ante cualquier tipo de abuso, agresión o ‘molestadera’ dentro de sus instalaciones. Y es que un hospital es un lugar para la sanación y la tranquilidad, no para que la gente ande ‘tigereando’ y metiendo miedo a los que están buscando mejoría. Cada acción tiene su repercusión, y más si se trata de un ambiente tan delicado como este.
Pero la historia de Gillespie no terminaba ahí, porque parece que a este ‘tiguerazo’ le gustaba el ‘lío’ por partida doble. Durante la misma audiencia, también admitió haber cometido dos hurtos en comercios. Uno fue a finales de marzo, donde se llevó alimentos y arena para gatos —¡sí, arena para gatos!— valorados entre 30 y 40 libras de una tienda de mascotas. El otro ‘descarao’ fue en mayo, en un supermercado, de donde sustrajo más alimentos y bebidas. Parece que este joven tenía una ‘mala costumbre’ de tomar lo ajeno.
Al final, las cuentas se le acumularon. Además de la multa por el disfraz, el tribunal le sumó 50 libras de indemnización, otras 100 por sanción económica y 100 libras más por las costas del proceso judicial. En total, el ‘hombre de negro’ tendrá que soltar unas 450 libras a las autoridades galesas, que, para que tengamos una idea en ‘plata dominicana’, son como unos 23,400 pesos. ¡Un viaje de dinero por un ‘coro’ que terminó mal! Esta es la prueba de que el ‘tigueraje’ a veces sale caro.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




