El presidente Luis Abinader soltó la bomba con la inauguración de los Juegos de la Mujer 2026, una iniciativa que viene a darle su sitio a la mujer en el deporte dominicano, en una sociedad que, no nos vamos a caer a mentiras, todavía tiene sus tintes machistas. Esto es una vaina de respeto, de igualdad, demostrando que la pasión por el músculo y la mente no conoce de género. Es un paso adelante para que nuestras muchachas, desde la capital hasta el último rincón, sepan que el deporte es su cancha, sin peros que valgan. Históricamente, el camino para las atletas dominicanas ha estado lleno de obstáculos, desde la falta de apoyo hasta la poca visibilidad, haciendo de este evento un hito que celebra no solo la competición, sino la persistencia.
La actividad se puso jevi en la Ciudad Juan Bosch, un complejo urbanístico que cada día va echando pa’ lante. Allí, junto al ministro de Deportes, Kelvin Cruz, el mandatario no solo dio el banderazo de salida a los juegos, sino que también entregó un moderno complejo deportivo. Esto no es poca cosa, mi gente; es una inversión seria en infraestructura que viene a fortalecer la base del deporte nacional. Ver un complejo así, nuevecito y chulo, es una señal de que el gobierno le está metiendo el pecho a la promoción deportiva, un eje crucial para el desarrollo de la juventud y, en este caso, de las féminas atletas que representan lo más bacano de nuestro talento.
“Estoy seguro que este será un gran evento”, apuntó el jefe, y de una vez echó flores a Kelvin Cruz y a su equipo por impulsar torneos que mejoran la calidad de vida de nuestra juventud. Es un compromiso con el futuro, con que las nuevas generaciones tengan oportunidades y espacios para crecer sanamente. Estos juegos, que estuvieron en el olvido por un viaje de años, son ahora una realidad gracias a esta gestión. Imagínense la pila de talentos que se perdieron en el camino por la falta de una plataforma así. El rescate de estos eventos deportivos es vital para no dejar que el tigueraje de la calle se robe los sueños de nuestros niños y jóvenes, ofreciéndoles una alternativa sana y competitiva.
Durante el coro, se le hizo un reconocimiento bien merecido a doña Melba Segura de Grullón, dedicándole los juegos por su altruista labor social. Es una figura de respeto que ha hecho un viaje de bien por nuestro país. También, se valoró el trabajo del Comité Organizador, presidido por nuestra campeona olímpica, Marileidy Paulino, un orgullo nacional que es ejemplo para todas. Y no podemos olvidar el respaldo de la senadora por Hermanas Mirabal, María Mercedes Ortiz, y de la ministra de la Mujer, Gloria Reyes. La participación de delegaciones internacionales de Cuba, Puerto Rico y Costa Rica, con más de 680 atletas en 11 disciplinas, le da un toque regional y solidario a esta vaina, reafirmando que el deporte une más allá de las fronteras.
Este evento no solo es una plataforma para que nuestras mujeres muestren su talento deportivo; es una promesa de continuidad. El ministro Cruz aseguró que la idea es que este certamen sea sagrado, que se celebre de manera continua para que no vuelva a caer en el olvido, evitando perjudicar el futuro de la niñez y la juventud dominicana. Marileidy Paulino, quien le pidió al ministro que se hicieran estos juegos, se mostró orgullosísima de ver su sueño hecho realidad. Así es que se construye un país, con oportunidades para todos y todas, empujando el tren del deporte femenino pa’ lante, con miras a ver más medallas olímpicas y campeonas mundiales. ¡Así es que se hace!
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