Este domingo corrí 10 kilómetros, una marca que ya había hecho en diferentes ocasiones antes, pero nunca con un reloj de Apple. Para el entrenamiento y la ocasión, elegí el formato premium, el Apple Watch Ultra 3, un reloj que me ha facilitado muchas cosas.
Una fascitis plantar tremenda me retiró de la pista de atletismo de mi barrio hace ya más de un año. No soy runner experta, pero le había cogido el gusto a salir tres veces en semana para tomar el aire y sentirme mejor físicamente. El problema está cuando te emocionas tanto que acabas lesionada… Pero no hay nada que no puedan mejorar unas buenas plantillas y unas zapatillas adecuadas.
Al hacerme con este tándem milagroso, llegó a mis manos el Apple Watch Ultra 3, un reloj que me ha gustado mucho, entre otros motivos, por su integración con el iPhone. Así, con él he contestado mensajes de WhatsApp, consultado a Siri alguna que otra duda y respondido a llamadas sin ningún problema.
También había que ponerlo a prueba en el deporte, lo que me ha obligado a ponerme de nuevo la ropa de deporte y retomar mi humilde rutina de runner. Como resultado, he obtenido métricas completas y realistas que, dado que el deporte no es precisamente mi pasión, me han permitido conocer de manera sencilla en qué momento vital (y físico) me encuentro.
Estos son los motivos por los que recomendaría a cualquiera probar el reloj más avanzado de Apple para volver a la rutina:
Una autonomía de más de dos días
La autonomía de cualquier dispositivo portátil suele ser una de las principales características a tener en cuenta cuando lo compramos y, en este caso, también lo es. Frente al Apple Watch SE 3, que he tenido que cargarlo cada mañana antes de ir al trabajo para tenerlo encendido todo el día, con éste he podido despreocuparme más de 48 horas seguidas.
Reconozco que soy bastante precavida y, siempre que me he preparado para salir a correr, sabía que tenía batería suficiente para no quedarme tirada. De cara a la carrera, me lo he tomado incluso más en serio y lo he puesto a cargar un rato antes. Así, con solo media hora enchufado, ha pasado del 0 al 40%, suficiente para registrar la carrera.
Un GPS preciso, que te dice cómo se te ha dado cada tramo

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El GPS es otro de los puntos que más me ha convencido para usar este reloj en mis primeros 10K después de una larga retirada. Es bastante preciso y no me ha dado la impresión de que me haya hecho atravesar edificios, confundiendo la ruta escogida, además de que indica lo bien, mal o regular que se te ha dado cierto tramo del recorrido.
Esto lo he podido comprobar desde la aplicación Fitness, al pulsar sobre el ejercicio que he registrado, en el apartado de Mapa. Además de indicar cuál ha sido la temperatura media, el porcentaje de humedad y el nivel de calidad del aire que han habido a lo largo de la jornada, también aparece una sucesión de puntos de diferentes colores.
Hasta donde llega mi intuición, puedo avanzar que al principio ha mostrado puntos en color verde (se ve que estaba activa y se nota que acababa de empezar a correr), también en color amarillo, para indicar esas partes del recorrido en los que estaba más cansada. Los naranjas, en cambio, me han dado a entender que estaba derrotada. Al menos, no han aparecido tonalidades en rojo. Esas sí que me habrían desanimado…
Accesibilidad: olvídate del iPhone

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Finalmente, y para redondear el sí rotundo a este producto, conviene destacar su accesibilidad. Porque cuando estás en mitad de una carrera, lo último que se te pasa por la cabeza es pararte a toquetear la pantalla del reloj para, por ejemplo, conocer ciertos datos relacionados con la salud o pasar a la siguiente canción de tu playlist.
La interfaz de este dispositivo es muy sencilla y evita que estés trasteando constantemente con sus botones. Una vez hayas iniciado el ejercicio puedes ver en la pantalla principal el tiempo que llevas haciéndolo, el ritmo que has registrado en el último kilometro, el ritmo medio y los metros que has recorrido.
Si sigues haciendo scroll, llegarás a otros datos como las pulsaciones cardíacas y el ritmo del parcial, aunque lo realmente interesante (porque no vas a estar mirando tus mediciones al detalle mientras estás trotando) está a ambos lados de la interfaz principal.
Me refiero a que si deslizas el dedo hacia la derecha, accedes a los botones principales durante la marcha, que son el de Finalizar el ejercicio, Reanudar o Nuevo, para elegir otra modalidad de deporte. Ahora bien, me quedo con la opción que aparece cuando haces diriges el dedo al lado contrario, ya que accedes directamente Apple Music.
Y lo que es mejor: a otras opciones como Ir al artista, Ir al álbum o Añadir a favoritos. Todo, sin tener que manipular tu smartphone, que bien guardado estará en uno de los minúsculos bolsillos que habitualmente lucen las prendas deportivas.
A esto hay que añadir el sistema de control por gestos, que me ha venido bien para quitar las notificaciones que he ido recibiendo durante los entrenamientos y la carrera. Y mira que me hacen muy feliz cuando me mandan ánimos vía WhatsApp desde la línea de meta, pero, para no perder ojo de los metros que me quedan hasta ella es mejor girar la muñeca y mantener la concentración.
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