¡Ay, señores! La Dirección General de Migración (DGM) le dio un palo acechao’ este fin de semana largo, metiendo el pie con un operativo que dejó a más de 3 mil extranjeros en condición irregular con un solo destino: de regreso a su tierra. Exactamente, la cifra que soltó la DGM es de 3,057 indocumentados detenidos y 2,921 deportados entre el viernes 13 y el domingo 15 de marzo de 2026. Esta “vaina” no es nueva, pero la magnitud de la acción sí que llama la atención y nos deja claro que en materia migratoria, la Migración está metiendo presión de verdad.
El proceso, asegún la institución, se llevó a cabo con todo el protocolo de verificación de identificación, utilizando los puntos formales de control fronterizo que todos conocemos: Dajabón, Elías Piña, Jimaní y Pedernales. Por ahí mismo, como dicen en el barrio, los retornaron a su país de origen por tierra. Este tipo de operaciones no son un relajo; detrás hay un trabajo coordinado y un esfuerzo considerable para mantener el orden en la frontera y en el interior del país, una tarea que, si le soy sincero, es un dolor de cabeza constante para las autoridades dominicanas.
Lo interesante del tigueraje de este fin de semana es el detalle de cómo se distribuyeron las aprehensiones: 1,867 fueron interdictados directamente por agentes de la DGM. Pero ojo, que otros 1,190 fueron puestos bajo arresto por miembros del Ejército de República Dominicana (ERD), la Policía Nacional (PN) y el Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (CESFRONT), quienes de una vez los entregaron a Migración. Esto demuestra que aquí no hay un coro solo, sino que un viaje de instituciones están fajadas con este tema, trabajando en equipo para que la cosa funcione.
Y es que los operativos no fueron poca cosa ni se quedaron en un solo lugar. La DGM desplegó un arsenal de agentes por distintos sectores del Gran Santo Domingo, incluyendo zonas populares como Manoguayabo, Sabana Perdida, Los Mina, Boca Chica y Ciudad Juan Bosch. También le dieron seguimiento a Cristo Rey, Villa Mella, Herrera y hasta el peaje del kilómetro 32. Pero no se quedaron ahí, ¡ni cerca! Las jornadas de interdicción se extendieron por el Cibao, llegando a La Vega, Monseñor Nouel, Espaillat y Hermanas Mirabal, así como Puerto Plata, específicamente en los sectores Invi, Las Tres Palmas, La Rigola y La Viara.
La cosa no paró ahí. En Monte Cristi, también hubo acción en Palo Verde, Jaramillo, Manzanillo, Castañuelas y Copey. Y para que no digan que fue solo por el norte y la capital, también se trabajó en José de Ocoa, La Altagracia y San Pedro de Macorís, entre otras localidades del este y sur. Esto nos deja claro que estamos hablando de un barrido nacional, una estrategia que busca mandar un mensaje contundente sobre el control migratorio en todo el territorio dominicano, no dejando “un chin” sin revisar.
La institución explicó que estas intervenciones forman parte de las operaciones permanentes de control migratorio. Es decir, esto no es un evento aislado, sino que es parte del día a día, de esa lucha constante que tienen las autoridades por fortalecer la vigilancia en el país. El tema migratorio en la República Dominicana es complejo, debido a nuestra proximidad geográfica con Haití, un país que enfrenta una situación socioeconómica muy difícil. Esta realidad provoca un flujo constante de personas que buscan mejores oportunidades, lo que inevitablemente presiona nuestros servicios públicos y el mercado laboral.
Históricamente, la República Dominicana ha sido un punto de encuentro y desencuentro de culturas, pero también un país que ha tenido que lidiar con los desafíos de una migración irregular masiva. La Ley General de Migración No. 285-04, que es la que rige este “rejuego”, establece los mecanismos y procedimientos para la regularización y la deportación. La DGM reitera que estos operativos se ejecutan con estricto apego a los protocolos establecidos y el respeto de los derechos humanos. Aunque siempre hay voces críticas y debates sobre la forma en que se llevan a cabo estas acciones, es la línea oficial que se mantiene.
Este control migratorio busca proteger la soberanía y los recursos del país, asegurando que quienes residen aquí lo hagan bajo las leyes vigentes. No es un secreto para nadie que la presencia de indocumentados genera discusiones sobre el impacto en la salud, educación y empleo. Las autoridades entienden que es su responsabilidad mantener un equilibrio y garantizar que los servicios básicos no se vean sobrepasados, una “vaina” que, klk, es un tema de seguridad nacional y bienestar ciudadano.
En definitiva, lo que se vio este fin de semana es una muestra más del compromiso de la DGM y las fuerzas de seguridad en el cumplimiento de su mandato. Estas acciones de “mano dura” continuarán, es lo que se espera, para seguir manteniendo a raya la migración irregular. La República Dominicana tiene sus reglas, y asegurar que se cumplan es el objetivo principal. Así que, si usted anda por ahí, asegún la ley, todo el mundo debe tener sus papeles en regla para que no lo agarren desprevenido en un operativo como este.
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