¡Ay, mi gente! La situación en la carretera Ocoa – Cruce de Ocoa se ha vuelto una verdadera ‘vaina’ sin fin. Llevamos ya dos años y siete meses con ese ‘socavón Ocoa’ abierto como una herida, ahí mismito cerca de La Vuelta de la Paloma, y las autoridades aún no le han metido mano de verdad. La gente está harta de que se pongan pa’lante y pa’trás con una solución definitiva para un tramo que es vital para nuestra región.
Este tramo no es cualquier callecita; es la arteria principal que conecta San José de Ocoa con el resto del país, crucial para el transporte de nuestros productos agrícolas –piensen en el café, el aguacate, el mabí de beata que se produce con tanto esfuerzo. El ‘bajadero’ este no solo afecta el tránsito, sino que le da un golpe bajo a nuestra economía local, encareciendo el transporte y la distribución. Los comerciantes y productores están que echan chispas porque ven cómo su esfuerzo se va por un ‘hoyo’ sin que nadie haga ‘na’.
Aunque han habilitado una ruta alterna, esa ‘chercha’ de que es una solución permanente no es más que un paño tibio. Esa vía paralela está de lo más bien para salir del paso, pero no elimina el peligro de la vía principal, que sigue ahí, amenazante. Imagínense el ‘tigueraje’ que hay que hacer para manejar de noche o cuando cae uno de esos aguaceros que dejan el país patas arriba; el riesgo de accidente es ‘un viaje de’ grande, y la gente lo sabe.
Los comunitarios de Ocoa no están pidiendo peras al olmo; están exigiendo lo que les corresponde: una infraestructura vial segura y digna. ‘Asegún’ ellos, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) no puede seguir haciéndose de la vista gorda. No se trata de un simple bache, sino de un problema estructural en una zona montañosa propensa a deslizamientos de tierra y erosión. Una solución de verdad requiere estudios geotécnicos serios y una inversión considerable en ingeniería, con muros de contención o gaviones, no solo ‘tapar el sol con un dedo’.
La situación del socavón en Ocoa no es un caso aislado. Nuestro país tiene un historial de infraestructura vulnerable ante los fenómenos naturales, especialmente en zonas montañosas como la de San José de Ocoa, una provincia reconocida por su belleza natural pero también por sus retos geográficos. La falta de mantenimiento preventivo y de planificación a largo plazo nos pasa factura cada vez que llueve fuerte. Es hora de que el MOPC se ponga las pilas y demuestre que la seguridad vial de los ciudadanos es una prioridad, y no solo una promesa de campaña.
La comunidad ocoeña no se va a quedar tranquila esperando un milagro. Han alzado su voz, han denunciado a través de Somos Pueblo y otros medios, buscando que esta ‘vaina’ se resuelva ‘de una vez’. Es un llamado a la acción para que el Gobierno central reconozca la urgencia y destine los recursos necesarios para una reparación que sea duradera y que garantice la seguridad de todos los que transitan por esa carretera, que son ‘un viaje de’ gente. ¡Esperamos que no haya que lamentar una tragedia para que le presten atención!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




