¡Atención, mi gente! Greg Maxwell, un bacano desarrollador de Bitcoin Core y cofundador de Blockstream, ha tirado la toalla y ha soltado una verdad que muchos andan callando: ese ‘pánico cuántico’ que tiene a un viaje de gente asustada con Bitcoin es, según él, una vaina de fraude masivo. Asegún Maxwell, hay un tigueraje por ahí que está aprovechándose del miedo a las computadoras cuánticas para sacarle los cuartos a los incautos, prometiendo proteger sus bitcoins o construyendo máquinas que les robarán las suyas. ¡Un relajo con el dinero de la gente, ni más ni menos!
La verdad del caso es que este esquema, que ya ha recolectado una pila de millones de dólares, no solo despluma a los que caen en la trampa, sino que también siembra más miedo y confusión en la comunidad. La narrativa de que los desarrolladores de Bitcoin están con los brazos cruzados ante la amenaza cuántica es, según Maxwell, una jugada del mismo fraude para justificar sus inversiones. ¡Es un descaro! No es lo mismo decir que están trabajando lento a decir que no hacen nada, y esta gente está de lo más bien con esa mentira.
Ahora, yendo a la parte técnica, Maxwell aclara que añadir firmas postcuánticas a Bitcoin no es un problemón. ¡Para nada! Bitcoin ya tiene experiencia integrando nuevos esquemas de firma, como hizo con ECDSA y luego con Schnorr a través de Taproot en 2021. El verdadero meollo de este asunto no es si se puede hacer, sino cómo se hace. Se necesita una solución que se ajuste como un guante a las particularidades de Bitcoin, no un parche de los que hay por ahí.
El punto clave que el desarrollador resalta es que los estándares postcuánticos que ha aprobado el NIST (el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos), como SLH-DSA o ML-DSA, están pensados para un uso más general, digamos para proteger el tráfico de internet o sistemas de grandes empresas. Estos sistemas generan firmas muy grandes pero duraderas, que resisten muchos usos y se firman rápido. Pero, ¡ay, bendito!, eso no es lo que necesita Bitcoin, que es un protocolo con su propio coro.
Para Bitcoin, lo que importa es que el tamaño de la firma y de la clave sea lo más chulo posible, o sea, bien compacto. Las claves deberían ser casi de un solo uso, y el tiempo que se tarda en firmar no es tan relevante. Si se aplican los estándares del NIST sin adaptarlos, lo que vamos a tener es un tapón en la red. Cada byte extra en una firma ocupa un espacio valioso en el bloque, lo que significa menos transacciones, comisiones más caras y un viaje de almacenamiento adicional para los nodos. ¡Imagínense! Ya vimos lo que pasó con Solana, que por algo parecido la velocidad le cayó en picada un 90%.
Pero ojo, que no todo es desesperanza. Maxwell mismo se encarga de mencionar que hay gente activa dándole mente a esto. Por ejemplo, cita SHRIMPS, un esquema de firma postcuántica que está desarrollando Blockstream Research, la empresa cofundada por Adam Back. Este invento produce firmas muchísimo más compactas: 2,564 bytes comparados con los 7,872 bytes del SLH-DSA del NIST. ¡Eso sí es un avance bacano para el protocolo!
Y para que vean que este no es un relajo de un solo hombre, otras voces importantes en la comunidad, como Samson Mow y el mismo Adam Back, coinciden en que la amenaza cuántica está más lejos de lo que algunos pretenden, calculando un plazo de 10 a 20 años. Además, Back ha aclarado que su empresa tiene un equipo grande trabajando a tiempo completo en soluciones para este asunto, desmintiendo esas quejas de inacción. Esto demuestra que hay un trabajo de verdad, no solo chercha.
Claro, siempre hay otras campanas. Vitalik Buterin, por ejemplo, ha estimado un riesgo más cercano, para 2028, y firmas como Grayscale han señalado que el mayor obstáculo para Bitcoin es la gobernanza para implementar los cambios, más que la capacidad técnica. Pero lo que queda claro con lo que ha dicho Maxwell es que tenemos dos debates en uno: el técnico, donde hay progreso aunque lento, y el político, donde el ruido y la desinformación, muchas veces por intereses espurios, hacen que la verdad se pierda en el camino. ¡Así que a no coger esa ‘vaina’ a la ligera!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




