La noticia de que el Gobierno Central planea tomar prestados la ‘friolera’ de RD$464,126 millones para cubrir el Presupuesto 2027 ha puesto a más de uno a pensar en la sostenibilidad de las finanzas públicas dominicanas. Este monto, según el reporte, es necesario para subsanar un déficit fiscal proyectado y para cumplir con la amortización de la deuda pública existente, una combinación que, como se ve, siempre es un ‘plomo’ para el erario.
El proyecto del presupuesto general del Estado para el próximo año se estima en unos RD$2 billones 84,000 millones, pero es crucial entender que este es el monto consolidado. La verdad del ‘diqueo’ la da el presupuesto del Gobierno central, que asciende a RD$1 billón 837,856 millones. Este último es el que, al final del día, define la situación fiscal real del país, la ‘verdadera vaina’.
Con un nivel de gastos totales de RD$1 billón 837,856 millones y una estimación de ingresos de RD$1 billón 510,574.4 millones, el déficit fiscal esperado se ubica en RD$327,281.5 millones. Uno pensaría que ese es el monto a prestar, pero la realidad es que hay que ‘meterle mano’ también a la deuda vieja. A este déficit hay que sumarle RD$136,844.5 millones que se necesitan para amortizar la deuda pública, lo que eleva el total a esos RD$464,126 millones que hay que ‘buscar prestao’.
Esta dinámica, de acuerdo a la información, significa que la deuda del sector público no financiero (SPNF) seguirá su escalada de crecimiento constante. Las estadísticas de la Dirección General de Crédito Público del Ministerio de Hacienda y Economía, citadas en la noticia, han mostrado que cada año la deuda del SPNF se incrementa, en promedio, en unos US$3,000 millones, ¡un ‘disparate’ de dinero que se va añadiendo!
Y si pensaban que esa cifra era ‘pesá’, el 2026 ha sido un año de excepción, con un aumento ‘extra’ que duplicó el promedio anual. Solo hasta julio de 2026, el incremento ya era de US$6,277.9 millones. Para ponerlo en perspectiva, al cierre del 2025, la deuda del SPNF estaba en US$61,549.9 millones; para el 31 de julio del 2026, en apenas siete meses, ya se había disparado a US$67,827.8 millones. ¡Eso sí que es un crecimiento ‘a la mala’!
Este aumento constante de la deuda, según los números presentados, representa un desafío considerable para la economía dominicana. No es solo un asunto de ‘cuartos’ en papeles, sino de compromisos futuros que el ‘tigueraje’ de hoy deja para el mañana. Cada préstamo, cada centavo, conlleva una responsabilidad que, eventualmente, debe ser asumida por la ciudadanía a través de impuestos o de la reasignación de recursos que podrían ir a otros servicios esenciales.
La situación descrita en el reporte plantea la necesidad imperante de una gestión fiscal prudente y transparente. Si bien es cierto que los gobiernos necesitan financiamiento para operar y para proyectos de desarrollo, un crecimiento desmedido de la deuda puede limitar la capacidad del Estado para responder a crisis futuras o para invertir en áreas clave como la educación y la salud. La ‘chercha’ se acaba cuando hay que pagar la cuenta, y con estos números, el panorama pide ‘ojo avizor’.
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