¡Atención, mi gente! Nos llegó la noticia ‘jevi’ de que Aníbal de Castro, una verdadera institución en el periodismo dominicano, ha sido seleccionado para recibir el Premio Nacional de Periodismo 2026. El Ministerio de Educación y el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) hicieron este anuncio que, ‘de una vez’, nos llena de orgullo a todos. Es un reconocimiento más que justo a una trayectoria impecable y a la entrega de toda una vida dedicada a informar, analizar y educar a través de la pluma y la palabra.
Este galardón, instituido por el Decreto 74-94, es el máximo honor que se le puede otorgar a un comunicador en nuestra ‘tierra del merengue’. Aníbal de Castro lo recibe con una humildad que le caracteriza, asegurando que esta distinción lo reafirma en su compromiso de seguir buscando la excelencia en cada ‘vaina’ que hace. Su respuesta, tan serena como siempre, demuestra la madera de un profesional que no solo persigue la noticia, sino que también vive por la ética y la calidad, algo que ‘está de lo más bien’ y sirve de ejemplo para el ‘tigueraje’ joven que viene subiendo.
La carrera de De Castro es un libro abierto sobre la evolución de los medios en el país. Fue director del recordado vespertino Última Hora, un diario que marcó una época. Pero no se detuvo ahí: fue pieza clave en la fundación de la revista Rumbo y, más adelante, en la creación de Diario Libre, donde hoy día ejerce como presidente. Su visión siempre ha sido la de construir plataformas robustas, independientes y con una profundidad que pocos logran, demostrando que en el periodismo, la seriedad y el compromiso van por delante.
Pero la influencia de Aníbal de Castro no se limita solo a las redacciones. Este ‘jeque’ del saber también ha puesto su conocimiento al servicio del Estado dominicano en el ámbito diplomático, desempeñándose como embajador en un ‘viaje de’ países importantes como el Reino Unido, Estados Unidos y España, además de representar al país ante la Unión Europea y la Organización Mundial del Turismo. Esta faceta internacional le ha brindado una perspectiva global que luego vierte en su famosa columna ADC en Diario Libre, donde, ‘asegún’ los entendidos, cada análisis es una cátedra de geopolítica y realidad nacional.
Reconocer a Aníbal de Castro con este Premio Nacional es más que celebrar a un periodista; es honrar una vida de servicio, un legado que inspira y un estándar de profesionalismo que esperamos emulen las nuevas generaciones. En un mundo donde la información corre a mil por hora, figuras como él nos recuerdan la importancia de la profundidad, la investigación y la reflexión. Su labor nos enseña que el buen periodismo es un ‘coro’ serio que contribuye al desarrollo de nuestra sociedad, y por eso, esta premiación es ‘bacana’ para todos.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




