¡Pero qué notición, mi gente! La Ciudad Judicial de Santo Domingo Este, esa vaina que nos tiene a todos con la expectativa alta, amaneció ayer operando a plena capacidad, ¡y eso sí que está jevi! Con la integración del Juzgado para Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) y el Juzgado de Paz de la Primera Circunscripción, esta mega-estructura judicial ya está a ‘full’, como decimos por aquí. Desde octubre del año pasado, se ha ido abriendo pasito a pasito, y ahora sí que se siente el cambio, consolidándose como la infraestructura más chula y moderna del país. Esto no es solo un edificio; es una promesa de un mejor servicio y un paso gigante hacia el Futuro de la Justicia en nuestra amada Quisqueya. La gente de Santo Domingo Este, que a veces se siente un chin alejada, ahora tendrá una justicia más cercana y digna, sin tener que darse el viaje al Distrito Nacional para resolver un montón de líos.
Y como si fuera poco, la jornada de ayer no solo fue la inauguración a ‘full’ de la Ciudad Judicial SDE, ¡no señor! También marcó el arranque de los esperados Encuentros Regionales 2026. Esta es una iniciativa bacana, mi gente, un espacio de diálogo que busca armar un coro con distintos sectores de la sociedad, desde los legisladores de la zona hasta los tigueres líderes comunitarios y los empresarios que le meten sazón a la economía. ¿El objetivo? Comunicar, reconocer y consolidar alianzas estratégicas en cada rincón del país, para fortalecer la legitimidad y el respaldo nacional al Plan Futuro de la Justicia 2034. Imagínense, una hoja de ruta a diez años para la justicia, que no se quede en papel, sino que se construya con la realidad de cada barrio, cada provincia, con la gente del patio dando su opinión. Esto es un plan con visión, que busca que la justicia no sea una vaina de unos cuantos, sino de todos nosotros. El presidente de la Suprema, Henry Molina, lo dijo bien claro: la justicia es la columna que sostiene la democracia, la paz social, la estabilidad y la seguridad jurídica. ¡Así mismo es, klk!
Molina, que es un tipo que le mete cabeza, enfatizó que la implementación de este Plan Justicia del Futuro 2034 tiene que nacer de la realidad local. Es como si estuviera diciendo: ‘Miren, esta vaina no es para hacerla desde un escritorio; hay que hablar con la gente, con el que coge guagua todos los días, con el que brega en el colmado, con la doña del barrio que sabe mejor que nadie dónde aprieta el zapato’. Es una estrategia que busca una justicia más aterrizada, más cercana, que de verdad responda a las necesidades de la gente y no a un papeleo. Esto de los encuentros regionales es clave para que el plan no sea una simple formalidad, sino que tenga un soporte real, un compromiso colectivo. Porque al final del día, una justicia robusta es la que nos permite invertir, emprender y convivir en paz, sin estar con el Jesús en la boca por cualquier vaina.
Y si hablamos de modernidad, ¡la digitalización está de lo más bien! El magistrado Molina también soltó unos datos interesantes sobre cómo estamos avanzando en la transformación digital del sistema judicial. En materias como Civil, Inmobiliaria, Laboral y Contencioso-administrativo, en el Distrito Nacional ya un 73% de los trámites se hacen de forma digital. ¡Eso es un palo, señores! A nivel nacional, el promedio anda por un 56%, lo cual es un avance significativo si recordamos de dónde venimos. Esto significa menos papeleo, menos filas, menos pérdida de tiempo y, al final, una justicia más ágil y transparente para el ciudadano. ¡Un éxito de una vez! Pero, claro, no todo es color de rosa, como en todo buen sancocho, siempre hay un chin de brega. El propio Molina reconoció que en materia penal la cosa va más lenta, con solo un 27% de los trámites digitalizados. ¿La razón? Necesitamos fortalecer la interoperabilidad entre el Ministerio Público y la Defensa Pública. Es como cuando uno quiere que dos hermanos trabajen juntos en un proyecto y tienen cada uno su forma de hacer las cosas; hay que ponerlos en sintonía para que la vaina funcione de verdad. Resolver este brete es vital para que la justicia penal no se quede atrás y para que la gente sienta que la digitalización es una herramienta para todos, no solo para algunos procesos.
La apertura total de la Ciudad Judicial de Santo Domingo Este, sumada al inicio de estos encuentros regionales y el compromiso con la digitalización, pinta un panorama prometedor para el Futuro de la Justicia en la República Dominicana. Ya era hora de que Santo Domingo Este tuviera una infraestructura judicial de este calibre, que dignifica a los usuarios y al personal que trabaja allí. Es un paso adelante para que el acceso a la justicia sea una realidad palpable para todos, y no solo un concepto abstracto. Estamos hablando de un compromiso serio con la modernización y la cercanía, demostrando que cuando se quiere, se puede. Este tipo de iniciativas son las que nos hacen sentir orgullo de nuestro país y nos dan esperanza de que, poco a poco, vamos construyendo una sociedad más justa, más equitativa y con menos relajo en los tribunales. Porque al final, lo que buscamos es que el sistema judicial sea eficiente, transparente y, sobre todo, que sirva de verdad a la gente del pueblo. ¡Qué bueno que están armando este coro a nivel nacional! Es la única forma de que el Plan Justicia del Futuro 2034 sea un éxito rotundo y no se quede en un simple bla bla.
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