Los dominicanos, con nuestra forma de hablar tan particular, estamos de fiesta. La vigesimocuarta edición del Diccionario de la Lengua Española (DLE) de la Real Academia Española (RAE) le ha tirado un guiño a nuestra identidad, incorporando un viaje de dominicanismos que usamos a diario. Es un reconocimiento chulo, que valida esas palabras y expresiones que nos distinguen y que son parte clave de nuestro chercha, de nuestra cultura. Asegún la noticia, esta vaina es un paso gigante para que el mundo entienda mejor cómo hablamos en el patio, dándole luz a términos como ‘motoconcho’ y ‘medalaganario’, que ya son parte oficial del español.
Entre las incorporaciones más jevis para nosotros está ‘motoconcho’. ¿Quién no ha cogido uno alguna vez? Es la solución de transporte por excelencia en nuestras calles, ese servicio urbano en motocicleta que te saca de apuros de una vez. Y claro, no podía faltar el ‘motoconchista’, esa persona que se la juega a diario al volante de su motor, ofreciendo un servicio esencial que mueve a la gente de punta a punta en cualquier ciudad. Esta inclusión no solo describe un medio de transporte, sino que captura la esencia del tigueraje y la adaptabilidad dominicana frente a las necesidades del día a día.
Otra joyita que entra al diccionario es ‘medalaganario’ o ‘medalaganaria’. ¡Esa palabra nos pinta completitos! Según el reporte, se refiere a esa persona caprichosa, que actúa sin mucho criterio ni método, solo por ‘medalagana’. Es una expresión que refleja esa picardía y esa forma tan nuestra de describir a quien va por la vida sin un rumbo fijo o haciendo lo que le viene en gana. Que la RAE la reconozca es confirmar que nuestra forma de describir ciertas actitudes es tan válida y rica como cualquier otra.
Pero la cosa no se queda solo en lo dominicano, eh. La nueva edición del DLE, de acuerdo al reporte, es un reflejo de los tiempos que corren. La RAE también incluyó otras voces del lenguaje coloquial y extranjerismos modernos. Por ejemplo, ‘basuraleza’, una vaina que mezcla ‘basura’ y ‘naturaleza’ para referirse a la contaminación que dejamos regada en el campo; o ‘camionetero’, que en otros lados es conductor de un bus público. Estas adiciones demuestran que el español está vivo y que se nutre de todas partes.
El mundo digital y tecnológico también tiene su espacio, lo cual es normal en estos tiempos de Internet y redes sociales. Según la noticia, ahora vemos palabras como ‘CEO’ para el ejecutivo principal, ‘chambitas’ para los trabajos informales que resuelve uno en el camino, y una pila de términos de ciberseguridad como ‘ciberataque’ y ‘ciberamenaza’. También se metieron ‘IA’ (inteligencia artificial), ‘influencer’, ‘pódcast’ y hasta el famoso ‘déjà vu’, sin dejar fuera el ‘por fa’ que usamos para abreviar ‘por favor’. ¡Se la comieron con tantas novedades!
Y por si fuera poco, la RAE le dio un giro a su propia organización interna. Por primera vez, según el informe, las acepciones no se agrupan por gramática o geografía, sino por su frecuencia de uso y relación de significado, lo que tiene más sentido. También es un cambio histórico que el diccionario impreso ahora nace de la versión digital, no al revés. Este tigueraje moderno, según la información ofrecida por la RAE, trae casi cien mil artículos y más de doscientas mil acepciones en esta edición ‘nativa digital’.
En resumen, esta vigesimocuarta edición del DLE no es solo una actualización de palabras; es un espejo de cómo evoluciona nuestra lengua y de cómo los dominicanos aportamos con nuestro hablar diario. La inclusión de ‘motoconcho’ y ‘medalaganario’ es un ‘jumo’ de orgullo patrio, mostrando que lo nuestro, lo del patio, tiene peso y valor en el concierto global del español. Es un reconocimiento que nos llena de alegría y que, sin duda, fortalece aún más nuestra identidad lingüística, ¡qué chévere!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




