¡Mi gente, la justicia dominicana está echando p’alante con una velocidad que da gusto ver! Imagínense ustedes, la Ciudad Judicial de Santo Domingo Este, ese complejo que esperábamos como agua de mayo, ya está operando a to’a capacidad. Esto no es relajo, señores. Desde que se inauguró de forma progresiva el pasado octubre, la expectativa era grande, y ahora, con la entrada en funcionamiento de la jurisdicción para Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) y el Juzgado de Paz de la Primera Circunscripción, el engranaje está completo. Esto significa una vaina bien grande para los residentes de SDE: acceso a una justicia más digna, moderna y eficiente.
Históricamente, los procesos judiciales en el país, especialmente en zonas de alta densidad como Santo Domingo, solían ser un dolor de cabeza. Cuenten ustedes las historias de tribunales viejos, espacios que no daban abasto, y un personal que, con todo y su esfuerzo, se las veía prietas para mantener el orden y la agilidad. Pero esta Ciudad Judicial de SDE viene a romper con esa dinámica. Estamos hablando de una infraestructura judicial que no tiene rival en el país, la más grande y moderna, diseñada para optimizar los servicios y ofrecer un ambiente de trabajo y atención al público que es, sinceramente, de otro nivel. Esto es un orgullo para el tigueraje dominicano que busca una justicia más asequible y menos complicada.
La puesta en marcha de estas últimas dependencias no es solo una adición, sino un refuerzo clave. La jurisdicción NNA, por ejemplo, es fundamental para proteger a nuestra niñez y adolescencia, garantizando un manejo especializado y sensible de sus casos. Y el Juzgado de Paz, que es el primer contacto de muchos ciudadanos con el sistema judicial, ahora operará en un espacio que dignifica la experiencia. ¡Ya no hay que estar correteando de un lado para otro como gallina sin cabeza para resolver una vaina legal sencilla! Ahora, todo está en un mismo sitio, bien organizao’ y listo para servirle a la gente del patio.
Pero el avance no se detiene ahí. Con este hito, también arrancaron los Encuentros Regionales 2026, un espacio de diálogo importantísimo con diferentes sectores de la sociedad. La idea es clara: comunicar, reconocer y consolidar alianzas estratégicas en cada rincón del país. Esto es vital para fortalecer la legitimidad y el respaldo nacional al ambicioso “Plan Justicia del Futuro 2034”. El juez presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Henry Molina, fue claro como el agua en su discurso: la justicia no es solo cosa de jueces y abogados. Es la columna vertebral que sostiene la democracia, la paz social, la estabilidad y la seguridad jurídica que permite que se invierta, se emprenda y se conviva en armonía. ¡Eso es una verdad como un templo!
El Plan Justicia del Futuro 2034 es una hoja de ruta a diez años, un compromiso serio para transformar el sistema judicial. Molina enfatizó que esta estrategia debe construirse a partir de la realidad local, mediante una comunicación activa y constante con legisladores, autoridades municipales, empresarios y líderes comunitarios. ¡Esto es lo que llamamos bajar la justicia a tierra, hacerla cercana a la gente! No es un plan de escritorio, sino un diseño participativo que busca soluciones reales para los problemas reales que enfrentan los dominicanos día a día. Es un enfoque que busca que la justicia sea para todos, no solo para unos pocos.
Y hablando de modernización, la digitalización es otro punto que está bacano. El magistrado Molina destacó los avances en esta materia, y es que en áreas como Civil, Inmobiliaria, Laboral y Contencioso-administrativo, el 73% de los trámites en el Distrito Nacional ya se hacen de forma digital. ¡Eso es un viaje de avance! A nivel nacional, el promedio general ya llega a un 56%. Esto reduce el papeleo, las filas interminables y, sobre todo, la burocracia, haciendo que los procesos sean más rápidos y transparentes. ¡Menos chance para que se pierda un documento o se tranque una vaina por falta de un sello!
Claro, no todo es color de rosa, siempre hay desafíos. Molina reconoció que en materia penal, la digitalización solo alcanza un 27%. Aquí la cosa se pone un chin más compleja, debido a la necesidad de fortalecer la interoperabilidad entre el Ministerio Público y la Defensa Pública. Es como tener dos computadoras que hablan idiomas diferentes; hay que lograr que se entiendan a la perfección para que la información fluya sin interrupciones. Pero el hecho de que se reconozca el desafío y se esté trabajando en ello ya es un paso positivo. La idea es que, con el tiempo, todos los procesos estén conectados y se pueda dar un servicio más ágil y eficiente, sin importar el área.
En definitiva, la plena operación de la Ciudad Judicial de SDE y el impulso a la digitalización, junto con los Encuentros Regionales, demuestran un compromiso serio con la modernización de la justicia en la República Dominicana. Se busca un sistema más accesible, transparente y eficiente para todos. Esta es la visión de un futuro donde la justicia sea de verdad una columna fuerte para el desarrollo y la convivencia pacífica. ¡Esperemos que estos pasos sigan echando p’alante y que pronto podamos decir que nuestra justicia está, de verdad, de lo más bien!
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