La situación en nuestras calles y carreteras con los vehículos pesados es un verdadero dolor de cabeza, una ‘vaina’ que tiene a mucha gente en zozobra. Los números que manejan instituciones como el Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi) del Intrant son alarmantes, registrando 165 fallecidos en 2026 solo en siniestros con camiones y autobuses. Por otro lado, la Digesett habla de 154 muertos y casi 600 heridos en el mismo periodo, ¡un ‘klk’ serio que hay que parar! Estos Accidentes de Vehículos Pesados no solo traen luto a las familias dominicanas, sino que también revelan fallas estructurales que debemos enfrentar de una vez por todas.
El problema no es un secreto a voces; va más allá de un simple descuido. Una gran parte de estos vehículos de carga y pasajeros circulan en condiciones deplorables, con gomas que parecen ‘de risa’ y frenos que ni suenan, lo que los convierte en bombas de tiempo rodantes. Mario Holguín, de la Fundación Red de la Dignidad, apunta que casi el 90% de estos camiones tienen más de cinco años y están en mal estado. A esto se le suma el desconocimiento o la indiferencia de muchos conductores a la Ley 63-17 y la falta de políticas públicas contundentes que realmente se apliquen. El ‘tigueraje’ de algunos choferes, que parece que manejan como si estuvieran solos en la autopista, también influye mucho en este relajo.
Pero los accidentes no son la única consecuencia de esta problemática. Basta con ver cómo nuestras calles y avenidas se deterioran a un ritmo acelerado; el asfalto sufre por el paso constante de camiones sobrecargados, y ni hablar de los ‘tapones’ que se arman. Si usted ha intentado cruzar el Gran Santo Domingo en hora pico y se ha topado con un ‘viaje de’ patanas, sabe de lo que hablo. Holguín ha señalado con razón que no tenemos la infraestructura adecuada para que estos gigantes del transporte circulen libremente por zonas urbanas, planteando la necesidad urgente de construir vías exclusivas para ellos. Esa inversión es vital para el desarrollo y la seguridad de nuestra gente.
Entonces, ¿cuál es la solución, un cambio de horario para que los pesados circulen de noche, como se ha propuesto desde Listín Diario? O, como dice José Urtecho de Tráfico Expreso, ¿lo que hace falta es una fiscalización constante y sin tregua? Urtecho es claro: los operativos ‘puntuales’ de la Digesett, aunque destapan muchas violaciones —camiones con gomas lisas, sin señalización—, no son suficientes. Necesitamos una presencia activa y permanente de las autoridades en las autopistas, no solo cuando llega Semana Santa o la Navidad, sino todos los días, para que no haya espacio para el relajo.
La educación vial es otro pilar fundamental que no podemos dejar de lado. Holguín enfatiza que no basta con la teoría; necesitamos práctica. En ese sentido, iniciativas como los ‘Parques Viales’ de Intrant en la Ciudad Juan Bosch, donde niños, niñas y adolescentes aprenden de manera didáctica los principios del tránsito, son ‘chulísimas’. Además, el programa ‘Guardianes del Tránsito’ es un paso bacano para involucrar a los jóvenes. Pero esto debe ir más allá; hay que obligar a todas las escuelas a llevar a sus estudiantes a estos espacios y extender la educación vial a las comunidades y a los conductores, para que la gente entienda la importancia de respetar las reglas y cuidarse en la calle.
El Intrant, por su parte, no ha estado de brazos cruzados. Con la resolución 003-2026, prohibió que los vehículos pesados circulen por el carril izquierdo en autopistas y carreteras, una medida ‘jevi’ que busca mejorar el flujo vehicular y reducir riesgos. También se les exige que lleven la carga bien asegurada y cubierta para evitar accidentes. La Digesett reportó más de 16,000 fiscalizaciones y casi 1,300 retenciones de vehículos pesados en lo que va de año por violaciones como neumáticos en mal estado o circular sin permiso. Estas acciones demuestran que, aunque hay esfuerzo, la magnitud del problema requiere un enfoque más integral y sostenido, donde cada dominicano ponga de su parte para una convivencia vial más segura.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




