Arranca la ‘vaina’ buena. El periodista y crítico musical Máximo Jiménez, una figura respetada en el patio, nos trae un proyecto de esos que ponen a uno a recordar los tiempos ‘jevis’: su tertulia ‘Crónicas Musicales’ está armando una selección con los 100 merengues esenciales de la década de 1980. Esa época fue el punto de ebullición de nuestro merengue, cuando el género brilló con luz propia y se ganó el mundo de una manera que hasta hoy nos llena de orgullo dominicano. Este esfuerzo, que empieza a ver la luz este martes 7 de abril, promete ser un viaje en el tiempo para los que vivieron esa gloria y una revelación para las nuevas generaciones.
La iniciativa no es una simple lista; es un reconocimiento ‘bacano’ a la creatividad local. Los temas seleccionados serán exclusivamente de compositores dominicanos, una decisión que subraya el peso y la originalidad de nuestros artistas en la forja de la identidad sonora nacional. Es que, en los 80, el merengue no solo era música para bailar, ¡era la banda sonora de nuestra alegría y de nuestro ‘tigueraje’! Esta curaduría busca resaltar la pluma y la maestría de quienes, con sus letras y arreglos, pusieron a sonar al país y lo proyectaron a nivel internacional.
Para asegurar que esta selección sea un reflejo fiel de la diversidad y el esplendor de la época, Máximo Jiménez ha convocado a un coro de expertos que incluye artistas, músicos, cronistas musicales y coleccionistas. El objetivo es lograr una lista ‘chula’ y representativa, donde quepan las distintas corrientes, estilos y protagonistas que hicieron del merengue ochentero un fenómeno sin igual. Esta pluralidad de criterios garantiza que no se quede ninguna joya de la corona sin su debido reconocimiento, haciendo de este conteo un documento valioso para la cultura.
Más allá de la melodía y el ritmo, este proyecto aspira a generar un espacio de reflexión y ‘chercha’ sobre una década que marcó a fuego nuestra cultura popular. El merengue de los 80 no solo nos hacía mover el esqueleto; era el pulso de la sociedad dominicana, el espejo de nuestras aspiraciones y la banda sonora de cada fiesta, cada esquina y cada ‘guagua’ con la música a to’a. Se busca que esta lista provoque debates saludables, que la gente se cuestione, descubra nuevos matices y se reconecte con la esencia de una música que forma parte intrínseca de nuestro ADN caribeño.
Como bien expresó Máximo Jiménez, esta selección ‘no pretende ser definitiva, sino abrir la conversación’. La idea es echar a volar el avispero de la memoria colectiva, invitando a la gente a recordar esos himnos que bailó hasta el cansancio, a cuestionar la inclusión o exclusión de algún tema, o simplemente a descubrir canciones que quizás no tuvieron el mismo boom, pero que eran igual de ‘jevis’. Es una invitación a la interacción, a la nostalgia activa y a celebrar juntos ese legado musical que nos hace sentir tan dominicanos.
Una vez que el listado de los 100 merengues esté completo y debidamente digerido por el público, el semanario ‘La Crónica’ tiene planes de publicar un compendio especial. Este documento se convertirá en una herramienta de consulta invaluable y en un tesoro para la memoria musical dominicana, consolidando un archivo histórico que las futuras generaciones podrán consultar para entender el calibre de la música que se hacía en aquellos años dorados. Es un paso gigante para la preservación de nuestro patrimonio inmaterial.
Con esta propuesta ‘bacana’, ‘Crónicas Musicales’ reafirma su compromiso con la difusión y el estudio de nuestro patrimonio sonoro. Es una muestra clara de que el merengue, lejos de ser solo un género musical, es una ‘vaina’ viva que sigue evolucionando y marcando el ritmo de nuestra gente. Se invita a todo el que se sienta dominicano en el alma a ser parte activa de este recorrido por los años dorados del merengue, compartiendo sus favoritos y añadiendo su voz a esta importante conversación cultural.
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