La ‘vaina’ tecnológica está cada vez más avanzada, y una historia reciente nos deja con la boca abierta. Imagínate tú que tu anillo inteligente te cante la tabla de que estás en la dulce espera antes siquiera de que a ti te dé la corazonada. Eso fue lo que le pasó a Ravika, una abogada de 34 años de Inglaterra. En pleno cumpleaños, su dispositivo Oura le alertó de un bajo puntaje de salud, con ritmo cardíaco elevado y temperatura por las nubes, aunque ella se sentía de lo más bien.
Pasó una semana con las estadísticas así, y ella sin entender, hasta que se puso a buscar en internet. Ahí encontró un coro de mujeres con experiencias similares: sus apps de *fitness* les dieron señales claras de embarazo mucho antes. Y de una vez, a la semana, Ravika confirmó la noticia con un test positivo. La clave está en que estos dispositivos monitorean cambios fisiológicos como la temperatura corporal, que se mantiene alta al inicio del embarazo, a diferencia de un ciclo menstrual normal.
Pero ojo, que no todo es color de rosa. Sofía, de 32 años, vivió el otro lado de la moneda con su anillo Oura. Este dispositivo no solo le alertó de dos embarazos, sino que también le dio señales de dos abortos espontáneos antes de que se confirmaran médicamente. La ansiedad que generó esta ‘data’ tan personal la llevó a revisar la aplicación de forma obsesiva, despertándose de madrugada para chequear si su temperatura había bajado.
Esta situación nos pone a reflexionar sobre el impacto emocional de tener acceso a tanta información. Sofía llegó a un punto donde, en su tercer embarazo (que resultó ser saludable), tuvo que quitarse el anillo y dejar de usarlo durante todo el primer trimestre para manejar el estrés. Y es que el doctor Stuart Levery, especialista en medicina reproductiva, advierte: ‘Necesitamos más datos sobre la confiabilidad, necesitamos más investigación… de lo contrario, lo que sucede es que los niveles de ansiedad simplemente se dispararán.’
La popularidad de estos dispositivos, como los anillos inteligentes Oura, Ultrahuman y RingConn, ha crecido ‘un viaje’ en lugares como Reino Unido, con un 36% de adultos usándolos para enero de 2026. Aunque la Dra. Chris Curry de Oura comenta que el embarazo ya es un momento de incertidumbre, la compañía sugiere a sus usuarios pausar el uso de la app si se sienten abrumados, reforzando que el anillo es un soporte y no un reemplazo del equipo médico.
Lamentablemente, Ravika también sufrió un aborto espontáneo. Su experiencia le ha dejado una lección importante: aunque estos dispositivos son chulos para un monitoreo inicial, la carga emocional que conllevan es fuerte. Ella ha decidido que, si vuelve a quedar embarazada, lo más sensato será quitarse el anillo inteligente tan pronto tenga un resultado positivo para evitar el estrés y la obsesión con los datos. Es una señal clara de que, a veces, un poquito menos de información es más saludable para la mente.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




