¡Aja! La vaina se puso ‘jevi’ de nuevo en el Gran Santo Domingo con esas lluvias que cayeron en abril, fuera de la temporada ciclónica. No es un secreto para nadie que la capital, con su ‘tigueraje’ y su gentío, siempre coge palo. Pero el ‘klk’ ahora es que estas aguas no solo mojan calles y guaguas, sino que le están metiendo un maco serio a la economía del país. A la mala, el Costo del PIB por estos aguaceros ya va por un viaje de dinero, afectando los cuartos de todo el mundo, desde el colmadero hasta el empresario.
Mira, esa vaina de abril no fue cualquier chercha. Fue un aguacero que duró horas y nos dejó claro que aquí el cambio climático no es cuento de camino, está pasando de una vez. La Oficina Nacional de Estadística (ONE) dice que, aunque agosto y septiembre son los meses más picos para los fenómenos hidrometeorológicos, ahora nos están cayendo ‘cocotazos’ cuando menos lo esperamos. Y lo peor es que estos eventos, sin ser huracanes, han demostrado un poder destructor que le pone a uno los pelos de punta, con impactos que pueden llegar hasta el 3.3% del Producto Interno Bruto. ¡Eso es un disparate de dinero, mi gente!
El problema no es solo la lluvia; es cómo estamos parados frente a ella. Aquí hay un ‘relajo’ con la infraestructura y la planificación urbana que es de nunca acabar. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha soltado que en los últimos seis años hemos tenido que meterle mano a más de mil puentes y carreteras, con una inversión de 700 millones de dólares, todo por la misma vaina de las inundaciones. Eso es un hoyo sin fondo si no le metemos mente de verdad a un drenaje que sirva, que no sea un ‘parche’ cada vez.
Y hablando de cuartos, el informe del Foro Económico Mundial del 2026 pone los fenómenos meteorológicos extremos como el segundo riesgo más grande para nuestro país. O sea, el peligro está ahí, como un ‘aguaitacaimán’. La gente del patio trata de protegerse como puede: guardando electrodomésticos, yéndose pa’ casa de los parientes, o comprando comida de antemano. Pero, ¿y el seguro? La Cámara Dominicana de Aseguradores y Reaseguradores soltó 10 mil millones de pesos en reclamaciones en dos años, pero la mayoría de la gente vulnerable, los más afectados, son los que menos tienen seguro. ¡Así no se puede, mi gente!
Y el gobierno, ¿qué ‘klk’ con los chelitos que se meten? Aunque el gasto en protección ambiental ha subido un viaje, pasando de 2,278 millones a más de 8,620 millones de pesos, todavía estamos por debajo del promedio de América Latina. Y lo más preocupante es que la inversión en drenaje y alcantarillado, que es clave para que estas vainas no nos ahoguen, ¡bajó un 67% en el 2024! Eso es como querer tapar el sol con un dedo. Si no invertimos en lo que hace falta, vamos a seguir en las mismas, con el agua al cuello y los bolsillos vacíos.
En fin, la recurrencia de estas lluvias intensas, la presión que tenemos en las ciudades y la poca cobertura de seguros nos dejan un panorama que da ‘grima’. Estos eventos hidrometeorológicos siguen siendo un ‘palo acechao’ para la economía dominicana, con pérdidas directas para hogares, empresas y el mismísimo Estado. Es hora de que el ‘tigueraje’ del gobierno y la ciudadanía se pongan para su cosa y busquemos soluciones ‘bacanas’ y de largo plazo. ¡Ya no podemos seguir con la misma vaina!
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