La gente en el patio, ¡atención! El Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET) y el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) nos han puesto al tanto de la vaina: se avecinan lluvias fuertes por la combinación de un frente frío y una vaguada. Estas vainas, que no son para chercha, han provocado que seis provincias estén en alerta verde: Montecristi, Dajabón, Valverde, Puerto Plata, Santiago Rodríguez y Elías Piña. La cosa es seria para evitar que se ponga más fea la situación, con riesgo de inundaciones repentinas, crecidas de ríos y posibles deslizamientos de tierra.
¿Pero qué es lo que con estos fenómenos? Un frente frío es una masa de aire frío que empuja al aire caliente, generando inestabilidad y, ¡zas!, un viaje de lluvia. La vaguada, por su lado, es una zona de baja presión que arrastra humedad y también arma su coro de aguaceros. Nuestra geografía, con sus montañas y ríos chulos, se convierte en un caldo de cultivo para que estas lluvias causen crecidas repentinas, inundaciones y deslizamientos de tierra, sobre todo en zonas vulnerables. Es un clásico del Caribe que hay que aprender a manejar con los pies en la tierra.
Estas provincias, especialmente las del Norte y la zona fronteriza, son propensas a estos eventos. Pienso en Puerto Plata, con sus ríos y arroyos, o Montecristi y Dajabón, que a menudo sufren las consecuencias de desbordamientos. No es un secreto que después de un buen aguacero, muchas comunidades quedan incomunicadas, y el día a día del gentío se vuelve un lío. El COE siempre está ahí para dar la milla extra, monitoreando la situación y orientando a la población; por eso es vital hacer caso a las recomendaciones que emiten de una vez.
La historia de nuestro país está marcada por el tigueraje de la naturaleza. Hemos visto cómo las lluvias, aunque benditas para la agricultura y el caudal de las presas, pueden convertirse en un dolor de cabeza cuando llegan con esta fuerza. La resiliencia dominicana es bacana, pero no quita que cada uno deba poner de su parte. Asegurarse de que los desagües estén limpios, evitar cruzar cañadas que parecen ríos furiosos y estar atento a los boletines oficiales es clave para mantener el orden. No es cuestión de guapería, sino de sentido común, klk.
Así que, mi gente, si están en esas provincias en alerta, no se pongan de valientes a cruzar ninguna corriente de agua. Cuida’o con los balnearios, que con las crecidas se ponen peligrosos. Y si tienen una embarcación pequeña por la costa atlántica, desde Cabo Engaño hasta Cabo Cabrón, ¡calma con la chercha! Los vientos y el oleaje no están de lo más bien, asegurún las autoridades. La seguridad es primero, para que todo esté jevi y podamos salir airosos de esta situación.
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