La pasión se desbordó en la recién estrenada Arena Banreservas Virgilio Travieso Soto, conocida ya por el populacho como el ‘Nuevo Palacio’ del baloncesto, donde la Selección Dominicana nos hizo sentir un viaje de emociones. Lo que pintaba para una noche de celebración y victoria ante los duros de Estados Unidos, terminó con un sabor amargo, aunque dejando claro que el tigueraje dominicano está pa’ grandes cosas. Con un marcador final de 82-81, un triple de Torrey Craig en los últimos segundos fue el que nos pinchó el globo, dejando a la fanaticada con el corazón en la mano, ¡una vaina de verdad!
Este encuentro no era un juego cualquiera; marcaba la apertura de una instalación que promete ser un epicentro para el desarrollo deportivo nacional. El ‘Nuevo Palacio’, una joya arquitectónica entregada hace poco, se llenó a capacidad, demostrando el hambre de baloncesto que tiene nuestro pueblo. Ver a la Selección Dominicana jugar en casa, con ese calor de la gente, es un espectáculo aparte. Aunque la derrota duele, el hecho de competir de tú a tú contra un equipo de ese calibre, y con la Arena llena, es una señal inequívoca de que el futuro de nuestro baloncesto está de lo más bien y promete muchos ‘coros’ más.
El duelo fue un tira y afloja constante, de esos que te mantienen al borde del asiento. Andrés Feliz, el ‘muchachito’ que se ha metido en el bolsillo a la afición, se lució con 24 puntos, seis rebotes y la misma cantidad de asistencias. Él fue el motor que mantuvo la esperanza viva cuando la balanza parecía inclinarse. Por su lado, Chris Duarte, que viene ‘dándole la cara’ en la NBA, fue clave en la primera mitad, metiendo 8 de sus 17 puntos tempranito. Esos ‘muchachos’ demostraron que tienen el ‘swing’ para competir al más alto nivel, aunque esta vez no se les dio la victoria.
El equipo estadounidense, aunque no era su quinteto estelar, mostró su calidad y profundidad. Mike James fue su figura más destacada con un doble-doble de 15 puntos y 12 asistencias, demostrando por qué es un jugador respetado en Europa. La clave para ellos fue la frialdad en los momentos finales, una característica que a veces a nosotros, los dominicanos, nos cuesta un chin. Este partido sirve como una lección valiosa para nuestra escuadra, sobre cómo cerrar los juegos cuando la presión es máxima y cada posesión cuenta.
Para la Selección Dominicana, este resultado deja el récord en 3-2 en las eliminatorias para la próxima Copa Mundial. Aunque no es lo ideal, la clasificación sigue en nuestras manos. El ‘quitate tú pa’ ponerme yo’ del baloncesto continúa, y de una vez, ya se están preparando para el próximo compromiso. Este lunes, el ‘tigueraje’ se medirá a Nicaragua en el mismo escenario. Será un partido crucial para enderezar el rumbo y consolidar nuestras aspiraciones mundialistas. La afición, estoy seguro, volverá a llenar el ‘Nuevo Palacio’ para apoyar a nuestros guerreros.
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