La República Dominicana se encuentra en un punto crítico, o como decimos aquí, ‘la vaina está medio fea’, tras el alarmante aumento de muertes durante intervenciones de agentes de la Policía Nacional este septiembre. Según un levantamiento de Diario Libre, la cifra de 25 hombres fallecidos hasta el momento, con nueve días aún por concluir el mes, duplica las 14 muertes registradas en todo septiembre de 2025. Este incremento tan brusco ha encendido las alarmas y ha provocado un debate intenso en el ‘patio’ dominicano sobre la seguridad y el accionar policial. Las muertes en intervenciones policiales están marcando un precedente preocupante.
Los números no mienten y son un ‘palo’ que nos hace pensar. El dato del año pasado, consignado en el Boletín Estadístico de Seguridad Ciudadana 2025 del Centro de Análisis de Datos de la Seguridad Ciudadana (Cadseci), del Ministerio de Interior y Policía, sirve de contraste para este septiembre. La situación es tan ‘jevi’ que en apenas diez días de este mes, 21 personas han perdido la vida en operativos policiales, y solo el fin de semana reciente, se reportaron siete muertes. Es una escalada que nadie esperaba y que tiene a muchos con los nervios ‘de punta’, preguntándose qué está pasando.
Entre los casos más recientes que han llevado el registro a 25 fallecidos, se encuentran dos que ocurrieron en intervenciones separadas en Verón-Punta Cana, La Altagracia, y Salcedo, Hermanas Mirabal. La Policía identificó a los fenecidos como Luis David Fortuna Perdomo, conocido por el apodo de ‘Caco de Leche’, de 27 años, y Rolando Torres Vásquez, de 32. Según los informes preliminares de las autoridades, ambos hombres fallecieron tras alegados intercambios de disparos con los agentes que intentaban arrestarlos.
El caso de Fortuna Perdomo es un ejemplo de la complejidad de estas situaciones. ‘Caco de Leche’ era buscado por su presunta conexión con un incidente que resultó en la muerte de una menor de edad en el sector Cristinita. Los agentes lo ubicaron en una pensión del sector Kosovo en Verón-Punta Cana, y la versión policial indica que, al intentar detenerlo, el individuo disparó contra ellos, provocando una respuesta que le costó la vida en el Hospital Público de la zona. Mientras tanto, Torres Vásquez, en Salcedo, era un prófugo con siete registros delictivos y presunto integrante de una estructura criminal, quien también habría disparado a los agentes antes de ser abatido.
Estos sucesos, que la Policía frecuentemente atribuye a ‘intercambios de disparos’, se suman a una ‘seguida de muertes’ que comenzó con el incidente del 12 de septiembre en Los Coquitos, Boca Chica. Desde entonces, ha habido una racha preocupante de fallecimientos en este tipo de operativos en diferentes puntos del país. La frecuencia con la que se están dando estos desenlaces fatales ha generado una gran preocupación y ha puesto el foco en los protocolos y la capacitación de nuestros agentes, porque ‘un viaje de’ gente está con la duda.
Ante esta realidad, las reacciones no se han hecho esperar. El ministro de Justicia, Antoliano Peralta, ha manifestado que cada caso debe ser analizado de forma individual y ha admitido la posibilidad de que, en algunas de estas situaciones, los agentes pudieron haber actuado con ‘exceso’. Es un reconocimiento importante que ‘abre el dique’ para una discusión más profunda sobre la responsabilidad y los límites en el uso de la fuerza policial, cosa que siempre es un ‘lío’ en nuestro ‘tigueraje’.
Desde la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), su presidente, Servio Tulio Castaños Guzmán, ha ido un poco más allá, planteando la hipótesis de que algunas de estas actuaciones podrían estar relacionadas con una ‘política estatal’ frente a las estructuras criminales. Esta perspectiva sugiere que el aumento no es casualidad, sino que podría responder a una estrategia deliberada, lo que añadiría otra capa de complejidad a esta ‘vaina’ de las muertes policiales.
Por su parte, el presidente Luis Abinader se ha referido en varias ocasiones a los hechos violentos de septiembre, instando a los señalados a entregarse a las autoridades. Tras el ataque a Gustavo Adolfo III Mejía-Ricart Risk y el tiroteo en Boca Chica, el mandatario ha reiterado una advertencia contundente a los responsables de la muerte de Zeneida Socorro Castillo y las heridas a Julián Oro Duro: ‘Si no se entregan, les va a ir peor’. Un mensaje claro que ‘pone el punto’ en la postura del gobierno frente a la criminalidad.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



