¡Klk, mi gente! La ‘vaina’ se puso chula otra vez con el presupuesto para los Partidos Políticos dominicanos en 2027. Asegun el Gobierno, solo van a soltar la mitad de los cuartos que les toca por ley, una historia que ya nos suena. De acuerdo a la noticia, esta asignación parcial, que asciende a RD$1,750.9 millones, representa la mitad de lo que realmente deberían recibir según la Ley Orgánica del Régimen Electoral 20-23.
Esto no es cosa de ahora, señores. Ya en 2026 y 2025 se armó el mismo lío. Al principio, las organizaciones políticas se quedaron calladitas con el recorte del presupuesto, pero cuando en una propuesta de reforma fiscal se quiso meterle ‘la mitad de la mitad ya cortada’, ahí sí que se activó el ‘tigueraje’ de la oposición. La situación generó un viaje de discusión y dejó claro que, aunque a veces acepten, hay límites para la ‘bajadera’ de fondos.
Pero ojo, que en año electoral la cosa cambia. Para 2024, que era electoral y la ley mandaba un 0.5% de los ingresos nacionales para el financiamiento público, el Gobierno también quiso meterle el ‘corte’, asignando solo 0.25%. Pero ahí sí que se armó una ‘chercha’, con reclamos y presiones que hicieron que el Gobierno tuviera que cumplir con el mandato legal y soltar la partida completa. ¡Así es que es, cuando el juego se pone de verdad!
La Ley Orgánica del Régimen Electoral 20-23 es clara como el agua en su Artículo 224: establece un 0.5% de los ingresos nacionales en año de elecciones y un 0.25% en los demás años para el financiamiento público a los partidos políticos. Para 2027, que no es electoral, el cálculo de los ingresos nacionales indica que los partidos debían recibir aproximadamente RD$3,498.7 millones (US$58.15 millones). Pero, ¡ay bendito!, el proyecto de presupuesto solo les asigna RD$1,750.9 millones (US$29.10 millones), poquito más del 0.12%, la mitad de lo que en realidad les corresponde por ley.
Este patrón de recortes repetidos plantea una situación bien compleja para la operatividad de los partidos. Con menos recursos, se les complica un ‘viaje’ la logística, la formación de cuadros, la capacitación de sus miembros y hasta mantener la infraestructura que necesitan para su trabajo continuo. Es una ‘vaina’ que, de una forma u otra, afecta el dinamismo político del país y la capacidad de las organizaciones para cumplir con sus funciones democráticas, sobre todo fuera de los períodos de campaña intensa.
La realidad es que, mientras se debate la importancia del financiamiento público para una democracia robusta y el control del gasto público, este tipo de decisiones presupuestarias ponen a los partidos en un aprieto constante. ¿Será que el Gobierno busca racionalizar el gasto o hay algo más detrás de esta ‘bajadera’ de cuartos año tras año en los periodos no electorales? Eso lo dirá el tiempo, mi gente, porque el debate está abierto y la población atenta a lo que pasa con los fondos públicos y cómo impacta en el quehacer político. ¡De una vez te digo que esto da para una buena discusión en el colmado!
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